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No puedes vivir con una pata en cada mundo, Nimbo. Vas a tener que decidir. Deberás elegir si quieres vivir según el código guerrero como gato de clan, o si quieres la vida de un minino casero.

Corazón de Fuego a Nimbo tras descubrir que éste es alimentado por un Dos Patas en Antes de la tormenta, página 132


El siguiente artículo contiene información detallada del capítulo 10 de Antes de la tormenta. Si estás buscando un resumen más corto del libro, por favor mira la cronología.

Resumen del capítulo

PdV de Corazón de Fuego

Desde su escondite, Corazón de Fuego contempla cómo un Dos Patas abre la puerta de la casa y saluda a Nimbo con una caricia. El gato rojizo se percata de que, por el modo en que el Dos Patas se comporta con el joven, ambos deben haber estado viéndose desde hace un tiempo. Acto seguido, Nimbo ingresa a la casa trotando, lo que causa en Corazón de Fuego una profunda amargura. Decepcionado, el lugarteniente del Clan del Trueno reflexiona en que a su aprendiz está tentándolo la vida de minino doméstico, la que él mismo, Corazón de Fuego, había rechazado tan vehementemente. Se dice a si mismo que quizá se equivocó con Nimbo por completo, y permanece sobre el abedul junto a la valla un tiempo, hasta el atardecer.
Una vez recuperado de la primera impresión, el gato rojizo desciende hacia afuera del jardín, y se dirige de vuelta al bosque sumido en sus pensamientos. A pesar de sentirse traicionado por su aprendiz, no es capaz de culparlo del todo; pensando en que, al haberse obstinado tanto en demostrar que los gatos domésticos tienen tanta valía como un gato de clan, se olvidó por completo de considerar que Nimbo quizá quisiera vivir junto a los Dos Patas. Corazón de Fuego recuerda que Nimbo, a diferencia de él, nunca escogió la vida de clan: su madre, Princesa, lo había entregado al Clan del Trueno cuando era apenas un cachorrito, incapaz de tomar sus propias decisiones.
Siguiendo su camino, el lugarteniente llega hasta la valla de su hermana, Princesa. Aún sin querer compartir la noticia de que entregar a Nimbo al clan ha sido un error, Corazón de Fuego se vuelve hacia el bosque. Sin embargo, su hermana lo descubre y corre hacia él, quien, incómodo, regresa a su encuentro. La gata doméstica lo saluda, preocupada; diciéndole que Nimbo y él no la visitaban hace tiempo. Extrañada, pregunta por su hijo, y si él está bien. Su hermano le miente con pesadez, aclarando que todo está bien. Princesa, confiando en sus palabras, se refriega contra él, y explica que ha captado el olor de Nimbo cerca estos días, aunque no ha pasado a visitarla. La atigrada supone que Corazón de Fuego lo tiene muy ocupado con su entrenamiento, y se dice que su hijo está progresando mucho. Su hermano, sin saber que decir, le da la razón, y ella comenta que está muy orgullosa de Nimbo, y que sabía que no se había equivocado al entregar su primogénito. Princesa maúlla que sabía que sería especial, y que aún lo extraña. Corazón de Fuego, sabiendo que ella espera que el joven se convierta en un gran guerrero, pero sin valor para contarle a su hermana que su sacrificio por entregar a Nimbo fue en vano, decide marcharse. Al despedirse, Princesa le pide al gato rojizo que la próxima vez que vuelva traiga a Nimbo con él. Incómodo, Corazón de Fuego regresa al bosque.
Al alcanzar el barranco justo antes de la entrada a su campamento, el lugarteniente se cruza con Tormenta de Arena, quien le pregunta por el entrenamiento, y dónde está Nimbo. Corazón de Fuego accede a hablar con ella a solas, conociendo la confidencia de la gata. Se instalan juntos en las afueras del campamento y la guerrera, comprensiva, se pega a él mientras el joven le pregunta si hizo lo correcto al traer a Nimbo al clan. Con prudencia y sinceridad, Tormenta de Arena le contesta al cabo que al verlo ese mismo día tumbado junto a la guarida de los aprendices parecía más un minino casero más que un gato de clan; pero que aún así, recordando la primera presa de Nimbo, que el gato cazó cuando era un cachorro, recuerda que Nimbo aquél día, valiente y orgulloso de su captura, parecía un gato de clan. La guerrera añade que sólo el tiempo decidirá si traerlo al bosque fue lo correcto.
Preocupada, pregunta a su compañero si algo le sucedió al aprendiz, y, angustiado, Corazón de Fuego explica que lo vio entrando en una casa de Dos Patas, y expresa sus sospechas de que el joven blanco viene dejando que lo alimenten desde hace un tiempo. Tormenta de Arena pregunta entonces si su aprendiz sabe que lo ha visto. Al ver que Corazón de Fuego dice que no, la guerrera lo insta a hacérselo saber, alegando a que Nimbo debe decidir a dónde pertenece. Con temor, el gato rojizo pregunta qué pasará si su sobrino se decide por la vida doméstica. Abrumado, se da cuenta de que Nimbo le importa mucho; y desea que el joven se quede en el clan; no sólo para demostrar que los gatos domésticos son capaces de soportar la vida de un gato de bosque, sino por el propio bien de su aprendiz, quien es valioso para él y tiene mucho que dar al Clan del Trueno.
Con cautela, Tormenta de Arena le explica que esa decisión sólo le corresponde a Nimbo. Su compañero se culpa de haber sido un mal mentor, pero ella lo consuela, diciéndole que no puede cambiar lo que sea que haya en el corazón de Nimbo. Luego, insiste para que hable con él y averigüe qué es lo que de verdad quiere, para que decida por sí mismo. Finalmente, aún intranquilo, Corazón de Fuego le hace caso y se dirige hacia la Hondonada Arenosa, esperando que su aprendiz vuelva por el mismo camino que se marchó. Preocupado, el lugarteniente teme alejar a Nimbo para siempre, pero se dice que no puede evadir aquella conversación con el joven. De este modo, Corazón de Fuego se sienta a esperar a Nimbo mientras sigue atardeciendo.
Pasado un tiempo, Nimbo aparece bruscamente en la hondonada, encontrándose cara a cara con su mentor. Al ver a su tío, el aprendiz deja la minúscula presa que cazó para encararlo, y le pregunta si se quedó allí porque no confía en él. Sin rodeos, Corazón de Fuego le contesta que no, y le avisa que lo ha visto en la casa de Dos Patas. Nimbo reacciona con indiferencia, preguntándose qué hay con ello. Furioso, el lugarteniente le dice que tendría que haber estado cazando para el clan. Nimbo le explica que volvió con su caza, y su mentor, frustrado, señala la pequeña musaraña que trajo su sobrino y le pregunta a cuántos gatos cree que alimentará eso. Nimbo promete no tomar nada para él, y Corazón de Fuego, rabioso, le grita que no lo hará sólo porque ya se ha llenado con la comida de los Dos Patas. Cada vez de peor humor, pregunta al joven por qué regresó, y éste pregunta a su vez por qué no habría de regresar si sólo visita a los Dos Patas por comida. Al ver que su sobrino no comprende realmente el problema, Corazón de Fuego se pregunta en voz alta si realmente ha sido lo correcto haberlo traído al clan. Nimbo responde que tendrá que cargar con él de todos modos, y, completamente enojado, su mentor le contesta que impedirá que se convierta en guerrero.
Frustrado y desafiante, Nimbo responde que será un guerrero tan bueno que no va a poder detenerlo. El lugarteniente, harto, le espeta que ser guerrero es mucho más que sólo cazar y luchar; ser guerrero es saber por lo que se caza y por lo que se lucha. Nimbo exclama que todos luchan por la supervivencia, para sorpresa de su mentor, quien, incrédulo y molesto, afirma que él lucha por el clan y no por sí mismo. Resignado, el joven blanco dice que todo es lo mismo, y que si luchar por el clan es lo que hace falta para ser guerrero, entonces eso hará.
Conteniéndose, Corazón de Fuego advierte a su sobrino que no puede vivir con una pata en cada mundo, y que tendrá que decidir si quedarse con su clan o vivir como un gato doméstico. Al decir esto, Corazón de Fuego recuerda haber escuchado aquella frase él mismo, aunque sabe que, a diferencia de Nimbo, él sí conoce dónde recae su lealtad. El joven blanco, desconcertado, pregunta por qué tiene que elegir si está bien viviendo así como está. Molesto, espeta a su mentor que no cambiará su vida sólo para que él se sienta mejor. Volviendo a su frustración, Corazón de Fuego le grita que no es todo para complacerlo a él, sino por el bien del clan; ya que la vida de un gato de compañía va contra el código guerrero. Ignorándolo, su aprendiz recoge la pequeña musaraña que cazó y se encamina al campamento, dejando desconcertado y furioso al lugarteniente, quien, para calmarse, decide dejar que Nimbo decida por sí mismo qué hacer, repitiéndose las palabras de Tormenta de Arena. El gato rojizo espera que el hecho de comer comida para mascotas no cause mucho daño después de todo, y que los demás gatos no se enteren de ello.
Regresando nuevamente al campamento, Corazón de Fuego se para junto al túnel de aulagas de la entrada al percibir el olor de Carbonilla, quien se acerca por el barranco cojeando y saltando esforzadamente las piedras con un fardo de hierbas en la boca. Al verla tan exhausta, su amigo le pregunta si está bien, y si quiere avisarle a Fauces Amarillas para que no la obligue a forzarse tanto. Carbonilla se niega rotundamente, aunque acepta que Corazón de Fuego lleve las hierbas por ella. La aprendiza de curandera comenta que Sauce se puso de parto durante la tarde, y que en vez de ayudarla, para no estar presente, se había ofrecido a recolectar hierbas. Corazón de Fuego supone que la joven está pensando en Corriente Plateada, cuyo parto es el último que presenció. Para animarla, el lugarteniente le propone ir a ver a Sauce para despreocuparse. Juntos, ingresan al campamento, donde Tormenta de Arena los recibe para comunicarles la buena noticia de que Sauce ha tenido tres cachorros. Carbonilla pregunta por la madre, y la guerrera clara le asegura que Sauce se encuentra muy bien, y que está amamantado a sus hijos.
La aprendiza de curandera se aleja hacia la maternidad, mientras Corazón de Fuego suelta las hierbas y se queda hablando junto a Tormenta de Arena. Ésta anuncia que como Nimbo trajo una pieza miserable, Cebrado lo mandó a limpiar los lechos de los veteranos. La gata, mucho más seria, le pregunta si pudo hablar con su aprendiz. Desolado, su compañero le explica que no cree que Nimbo sea siquiera consciente de que hizo algo malo. Con tranquilidad, la gata clara le recuerda que Nimbo aún es joven, y recomienda a Corazón de Fuego que cada tanto rememore la primera captura de su aprendiz, y que tanto él como Nimbo comparten la misma sangre. Dándole un lametón afectuoso, Tormenta de Arena comenta que quizá, esa sangre se revele en el joven blanco algún día.
Los dos son interrumpidos por Manto Polvoroso, quien, claramente desdeñoso, aparece para mofarse de Corazón de Fuego, diciéndole que es obvio que es un gran mentor si su aprendiz consiguió atrapar la pieza más pequeña del día. Con ferocidad, Tormenta de Arena salta a la defensa, bufándole a Manto Polvoroso que no tiene por qué ser malintencionado, ya que eso no impresiona a nadie. El guerrero marrón se aleja sorprendido y dolido, para asombro del lugarteniente; quien se percata de que la amistad que unía a Tormenta de Arena y Manto Polvoroso se había ido esfumando de a poco desde que la gata comenzó a estar más cerca de él.
Luego, ambos se dirigen a la maternidad para ver a la nueva camada de Sauce. Al llegar allí, se encuentran con Estrella Azul, quien parece relajada. La líder declara triunfante que hay más futuros guerreros para el Clan del Trueno. Animado, Corazón de Fuego le da la razón, comentando que pronto tendrán más guerreros que ningún otro clan. De pronto, la expresión de Estrella Azul se ensombrece, y la gata se pregunta si podrá confiar más en los nuevos guerreros que en los viejos. Con nuevos temores sobre la líder, Corazón de Fuego se adentra en la maternidad, donde se halla Sauce junto a sus tres cachorros recién nacidos. El lugarteniente se siente feliz con ellos, aunque recuerda con pena los últimos cachorros que vio: los de Látigo Gris y Corriente Plateada. Se pregunta a la vez cómo se sentirá su amigo viviendo en el Clan del Río con sus hijos. De pronto, se sorprende al oler al cachorro de Garra de Tigre. Sin embargo, al voltearse, el gato rojizo ve al pequeño junto a su hermana, tan solo durmiendo acurrucados con Flor Dorada.
Al día siguiente, Corazón de Fuego continúa preocupado por Nimbo, y también extraña a Látigo Gris. Deseoso de hablar con su amigo, decide buscarlo junto al río. Al salir de la guarida de los guerreros, el lugarteniente encuentra a Manto Polvoroso y Frondina hablando juntos en medio del claro. Al principio, el joven rojizo se imagina que el guerrero oscuro está alimentando a la aprendiza de Cebrado con malos pensamientos, pero luego se percata de que Manto Polvoroso está muy relajado. Aproximándose, Corazón de Fuego ordena al guerrero encargarse de la patrulla del mediodía. Frondina insiste en ir también, y Manto Polvoroso asegura que la joven está progresando. El lugarteniente permite que Frondina se una a la patrulla si Cebrado lo aprueba, e indica a Manto Polvoroso llevar también a Ceniciento y a otro guerrero más. Con un extraño tono en la voz, el atigrado marrón promete que Frondina estará a salvo. Sorprendido por haber podido tener una conversación educada con el guerrero, Corazón de Fuego se aleja hacia la entrada del campamento.
Una vez afuera, el joven rojizo se encamina hacia las Rocas Soleadas, atravesando el seco bosque. Al llegar a la frontera con el Clan del Río, Corazón de Fuego busca a Látigo Gris, sin éxito. Se dice a sí mismo que, si quiere encontrarse con su amigo, debe internarse más en territorio del Clan del Río, y se siente dispuesto a correr el riesgo. De repente, detecta un olor inesperado, y descubre el aroma del Clan de la Sombra. Alarmado, se pregunta qué estarán haciendo gatos del Clan de la Sombra tan lejos de sus tierras, y retrocede para reconocer de dónde proviene el olor. Pronto descubre, con disgusto, que el aroma del Clan de la Sombra está acompañado por un rancio hedor de enfermedad; y, más alarmado, se dirige río arriba hasta localizar la fuente: el tronco de un viejo roble, cuyas raíces dejan espacio suficiente para formar una guarida entre ellas, bajo tierra.
Motivado por defender a su clan, Corazón de Fuego se prepara para sacar de allí lo que sea que esté en territorio del Clan del Trueno, y, luego de prepararse, toma valor y corre hacia la entrada de la guarida, listo para atacar. Sin embargo, por respuesta sólo obtiene el sonido de respiraciones superficiales y ásperas. Sorprendido, el lugarteniente rojizo aguarda a que sus ojos se acostumbren a la penumbra, y entonces descubre a Cirro y Cuello Blanco, a quienes había visto desaparecer bajo el Sendero Atronador el día anterior, luego de fallar en su intento de obtener ayuda del Clan del Trueno. Enojado, Corazón de Fuego clama saber por qué están allí e intenta echarlos, pero es detenido por una voz detrás de él, que insiste para que deje en paz a los gatos del Clan de la Sombra.

Personajes

Principales

Secundarios

Mencionados

Eventos

Nacimientos

Lugares

Errores

  • Princesa utiliza "siglo" como medida de tiempo[1], si bien se desconoce si esto es común para un gato doméstico.
  • Es utilizada la expresión "con el corazón en un puño"[3], si bien ésta no es muy apropiada para los gatos.
  • Se menciona que tiempo atrás, cuando Corazón de Fuego era un aprendiz y Garra de Tigre lo descubrió hablando con Tiznado, Estrella Azul dijo a Corazón de Fuego que no podría vivir con una pata en cada mundo[10]. Sin embrago, en realidad quien dice aquella frase es Corazón de León, y en un punto anterior de la historia; cuando él y Estrella Azul ofrecen a Corazón de Fuego (en ese entonces un gato doméstico llamado Colorado) unirse al Clan del Trueno[14].
    • Las palabras originales de Estrella Azul en la situación que rememora Corazón de Fuego piden al joven que corresponda su lealtad al Clan del Trueno, ya que no hay lugar para quienes se debaten entre su pasado y su presente[15].
  • Se dice que Sauce dio a luz a dos hembras y un macho[1], cuando en realidad dio a luz a dos machos y una hembra[16][17][18][19][20].
  • Se menciona que las lluvias en el bosque sucedieron hace dos lunas[12], si bien el deshielo del río y las subsecuentes inundaciones sucedieron hace una luna y media, o quizá un poco más[21][22][23], y las lluvias mayoritariamente siguieron a ellas, por lo que sucedieron hace apenas poco más de una luna[24][25].

Referencias y citaciones

  1. 1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 1,5 1,6 1,7 Revelado en Antes de la tormenta, página 126
  2. 2,0 2,1 2,2 2,3 2,4 Revelado en Antes de la tormenta, página 128
  3. 3,0 3,1 3,2 Revelado en Antes de la tormenta, página 130
  4. 4,0 4,1 4,2 4,3 4,4 Revelado en Antes de la tormenta, página 133
  5. Revelado en Antes de la tormenta, página 135
  6. 6,0 6,1 6,2 6,3 6,4 6,5 6,6 6,7 Revelado en Antes de la tormenta, página 136
  7. 7,0 7,1 7,2 Revelado en Antes de la tormenta, página 137
  8. 8,0 8,1 8,2 8,3 Revelado en Antes de la tormenta, página 125
  9. 9,0 9,1 Revelado en Antes de la tormenta, página 127
  10. 10,0 10,1 10,2 Revelado en Antes de la tormenta, página 132
  11. 11,00 11,01 11,02 11,03 11,04 11,05 11,06 11,07 11,08 11,09 11,10 Revelado en Antes de la tormenta, página 134
  12. 12,0 12,1 12,2 12,3 12,4 12,5 Revelado en Antes de la tormenta, página 138
  13. 13,0 13,1 Revelado en Antes de la tormenta, página 140
  14. Revelado en En territorio salvaje, página 34
  15. Revelado en En territorio salvaje, páginas 128-129
  16. Revelado en Antes de la tormenta, página 186
  17. Revelado en La hora más oscura, página 125
  18. Revelado en La hora más oscura, página 245
  19. Revelado en La hora más oscura, páginas 255-256
  20. Revelado en las filiaciones de Medianoche
  21. Revelado en El bosque de los secretos, capítulo 9
  22. Revelado en El bosque de los secretos, capítulo 10
  23. Revelado en El bosque de los secretos, capítulo 11
  24. Revelado en El bosque de los secretos, capítulo 15
  25. Revelado en El bosque de los secretos, página 156


Capítulos de Antes de la tormenta
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