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¿Es que no lo entiendes? Si Musaraña no hubiera peleado por liberarse, el Dos Patas se la habría llevado. A lo mejor no habríamos sabido nunca qué le había sucedido. Eso debe de ser lo que les ocurrió a Nimbo Blanco y Centella

Hojarasca a Carbonilla en Claro de luna, página 275

El siguiente artículo contiene información detallada del capítulo 24 de Claro de luna. Si estás buscando un resumen más corto del libro, por favor mira la cronología.

Resumen del capítulo[]

PdV de Hojarasca[]

Hojarasca exclama que los ayude, luego despierta con un sobresalto y ve que está en su lecho fuera de la guarida de Carbonilla. El hedor de los monstruos está en el aire. Hojarasca se acurruca más entre el musgo, temblando mientras los últimos retazos de su sueño siguen aferrados en su mente. Se hallaba cerca del Sendero Atronador, observando como los monstruos aplastaban a los gatos con sus enormes patas negras, y la sangre corría como un río en el medio del bosque. Se volvía hacia Jaspeada y desesperadamente le suplicaba que los salvara, pero Jaspeada le decía que no había nada más que el Clan Estelar pudiera hacer. Luego despertó.
Hojarasca se levanta y va a la guarida de la curandera. El lecho de Carbonilla está vacio, y Hojarasca se pregunta si la habrán llamado para otra emergencia. Se le sube un quejido por la garganta, pero cierra la boca con firmeza para contenerlo, prometiendo hacer lo mejor para ayudar a su clan incluso si sus antepasados guerreros resultan impotentes. Un susurro a sus espaldas pone en alerta a Hojarasca, y se gira para ver a Carbonilla entrando por el túnel de helechos. Su cola se arrastra, pero intenta animarse al ver a Hojarasca. Hojarasca le pregunta qué ha pasado, y Carbonilla contesta que fue a ver a Escarcha. Viendo la expresión de Hojarasca, Carbonilla le informa que Escarcha no ha muerto, sino que está un poco mejor, y que no tiene tos verde. Hojarasca dice estupendo, pero que el hambre será su verdadero enemigo. Carbonilla asiente y dice que si desaparecen más gatos, entonces no habrán suficientes guerreros para cazar presas para los cachorros y veteranos. Hojarasca se ofrece a ir en una patrulla de caza y ver si puede cazar algo para Escarcha, y Carbonilla le responde que es una buena idea, aunque puede que no encuentre mucho ahí afuera. Hojarasca no discute, y avanza entre los helechos hasta el claro principal.
Tormenta de Arena y Orvallo aparecen por el túnel de aulagas con presas en la boca. Zancón y Topillo están tumbados delante de la guarida de los aprendices, en un espacio soleado, y Manto Polvoroso y Fronda comparten lenguas cerca de la maternidad. Estrella de Fuego y Fronde Dorado están hablando al pie de la Peña Alta. Al principio parece que nada ha cambiado, hasta que Hojarasca se da cuenta lo que realmente está viendo.
Estrella de Fuego y Fronde Dorado se ven preocupados. Los aprendices están inmoviles, en vez de pelear en broma, como suelen hacer. El montón de carne fresca es lastimosamente pequeño. Mientras Hojarasca pasa por la maternidad, Manto Polvoroso le ofrece un ratón a Fronda, cuya apariencia horroriza a Hojarasca; parece un esqueleto, cada hueso visible bajo su pelaje. Manto Polvoroso le dice a Fronda que debe comer, por el bienestar de Carrasquilla y Betulino. El hedor de los montruos se cierne en el aire, y Hojarasca tiene una visión de ellos destrozando la pared del campamento y aplastando a los gatos. Parpadea, forzándose a alejar esos pensamientos. Se dirige hacia Estrella de Fuego y Fronde Dorado, recordando su encuentro con Alcotán el día anterior. Ella no le ha contado a ningún gato sobre sus planes de tomar el territorio del Clan del Trueno, y le pidió a Acedera que no se lo contara a nadie. No quería preocupar a Estrella de Fuego más de lo que estaba diciéndole que su peor enemigo, Estrella de Tigre, vive en su hijo, quien no está debilitado por el hambre ni ha sido arrasado por los Dos Patas.
Mientras Hojarasca se acerca a su padre, le escucha decirle a Fronde Dorado que traten de cazar cerca de las Viviendas de Dos Patas, lejos de donde se encuentra los monstruos. Un aullido de dolor lo interrumpe, y Hojarasca se gira para ver a Látigo Gris y Musaraña entrando a trompicones por el túnel de aulagas. Una de las patas delanteras de Musaraña está inerte, y su pelaje marrón está erizado como si hubiera peleado, aunque Hojarasca no ve ni huele el menor rastro de sangre. Estrella de Fuego corre hacia ella, y Hojarasca se le une. Estrella de Fuego demanda saber quién lo hizo, pero Musaraña sólo gime en agonía. Látigo Gris bufa que se acercaron demasiado a los monstruos, y un Dos Patas la agarró. A Estrella de Fuego se le desorbitan los ojos, y Hojarasca le dice a Musaraña que vaya a ver a Carbonilla. Hojarasca se pega a Musaraña de camino a la guarida de la curandera, tratando de ayudarla con el dolor al dejar que se apoye en ella. Látigo Gris camina a lado de Estrella de Fuego detrás de ellas, diciendo que los Dos Patas estaban dando vueltas por todas partes en lugar de estar dentro de los monstruos como siempre, y que uno de ellos intentó agarrar a Musaraña. Estrella de Fuego parece desconcertado, y se pregunta por qué los Dos Patas están haciendo eso ahora cuando antes ignoraban a los gatos. Musaraña resopla que al menos les dio unos cuantos arañazos para que se acuerden de ella.
Hojarasca se adelanta para avisarle a Carbonilla, quien está sentada en la entrada de su guarida. Anuncia que Musaraña está herida, y Carbonilla se levanta de un salto en sorpresa. Cierra los ojos y se tranquiliza, luego le dice a Musaraña que se tumbe. Ella lo hace, y Carbonilla olfatea exhaustivamente la pata herida. Le dice a Musaraña que está dislocada, y que puede ponerla en su lugar, pero que dolerá. Le dice a Hojarasca que traiga semillas de adormidera, lo cual ella hace. Musaraña las ingiere. Hojarasca escucha a su padre y a Látigo Gris hablar en la entrada de la guarida. Estrella de Fuego maulla que le ordenará a todos mantenerse lejos de los Dos Patas, y Látigo Gris replica que el Clan Estelar no dejará que los destruyan. Estrella de Fuego sacude la cabeza, luego regresa al claro. Látigo Gris, después de darle una mirada preocupada a Musaraña, lo sigue.
Cuando Musaraña comienza a quedarse dormida, Carbonilla le dice a Hojarasca que comiencen. Le dice a Hojarasca que sostenga la pata sana de Musaraña, y que observe con atención. Hojarasca se posiciona, y Carbonilla toma firmemente con los dientes la pata de Musaraña. La jala, y Hojarasca escucha un chasquido seco mientras Musaraña da una sacudida y un aullido furioso. Carbonilla examina de nuevo el omóplato de Musaraña, y le pregunta si puede recargar su peso en ella. Musaraña lo intenta y se tambalea por el agotamiento, pero permanece parada en sus cuatro patas. Carbonilla le maulla a Musaraña que vaya a dormir, y que luego la volvera a revisar. Carbonilla le dice a Hojarasca que lo ha hecho muy bien y que ya puede ir a cazar. Hojarasca le pregunta si está segura, y Carbonilla le responde que no hay nada más que puedan hacer con el Clan Estelar estando en silencio. La desesperación de Carbonilla deja abatida a Hojarasca, y Hojarasca sabe que no puede consolar a su mentora después del mensaje de Jaspeada. Hojarasca maulla resuelta que irá a investigar sobre la desaparición de los gatos, incluyendo Nimbo Blanco y Centella. Carbonilla la mira confundida, y le pregunta qué pasará si Hojarasca no regresa. Hojarasca maulla que tiene que descubrir la verdad, y Carbonilla acepta dejar ir a Hojarasca, pero le dice que tenga cuidado y que el clan no puede permitirse perderla.
Hojarasca sale de entre los helechos, y siente inmediatamente un cambio en el clan. Las noticias sobre la herida de Musaraña se ha propagado, y el aire está infestado con el aroma a miedo y desesperación. Hojarasca quiere saltas a la Peña Alta y decirles que no se rindan, pero sabe que no escucharán a un aprendiz. Hojarasca decide ir con Estrella de Fuego y contarle todo lo que sabe sobre los gatos enviados por el Clan Estelar, creyendo que puede que les de un pequeño consuelo. También decide contarle sobre Alcotán, dándose cuenta que está harta de los secretos. Pero decide ir primero a buscar a los gatos perdidos, en caso de que Estrella de Fuego la castigue por no haberle contado nada antes y le prohiba salir del campamento. Se dirige a la guarida de los guerreros y llama a Acedera.
Acedera se asoma entre las ramas y le pregunta a Hojarasca qué pasa. Hojarasca recuerda cuando le pidió a su amiga que la acompañara al Clan del Viento, y como estaba radiente y llena de energía en ese entonces. Ahora sus ojos están inexpresivos, y su pelaje deslustrado. Hojarasca le explica su plan y le pide a Acedera que la acompañe, y para alivio de Hojarasca ve que los ojos de Acedera se iluminan. Acedera acepta ir, diciendo que es mejor que permanecer todo el día tirada en el campamento. Ambas gatas salen por el túnel de aulagas, y Hojarasca sigue el rastro oloroso de Látigo Gris y Musaraña hacia la zona arrasada del bosque. Ella había estado por ahí antes, pero se queda atónita al ver cuánta destrucción habían causado los Dos Patas en tan poco tiempo. Hay casas de Dos Patas ahí, hechas de madera en lugar de dura piedra roja como en las viviendas de Dos Patas. Acedera y Hojarasca se agazapan en una casa, observando a los Dos Patas desde ahí. Hojarasca puede sentir los temblores de Acedera y el olor a miedo, pero sabe que no hay marcha atrás, no cuando está tan cerca de descubrir lo que pasó con Nimbo Blanco y Centella. Hojarasca señala con la cola una casa de Dos Patas demasiado pequeña para que un Dos Patas pueda entrar en ella, y pregunta qué es. Acedera se encoge de hombros, diciendo que debe ser cosa de Dos Patas. Hojarasca le dice que va a hechar un vistazo.
Hojarasca avanza sigilosamente en el campo abierto. Escucha a Acedera detrás de ella, diciéndole que tenga cuidado. Mientras Hojarasca se aproxima, detecta el aroma a comida. Es diferente al aroma familiar de las presas, pero se le hace agua en la boca, y tiene que resistir las ganas de correr hacia la comida, sabiendo que si lo puso los Dos Patas entonces es peligroso. Hojarasca parpadea cuando otro aroma le llega, esta vez de un gato. Trata de reconocerlo, pero sólo sabe que no es de ningún gato del Clan del Trueno, hasta que se da cuenta que es el aroma de Vaharina, la lugarteniente del Clan del Río. Hojarasca se asoma dentro de la guarida, pero Vaharina no está dentro, sólo una cosa extraña blanca.
El aroma a comida es más fuerte dentro. Lentamente, Hojarasca se adentra, y ve que la cosa blanca tiene pequeñas bolitas marrones que parecen cagarrutas de conejo, que huele fuertemente a comida y a Dos Patas. Hojarasca se pregunta si es la comida para mascotas de la que le habló Estrella de Fuego. Toma un bocado, temblando cuando le llega al estómago vacio. Se pregunta si puede llevar un poco a Escarcha. Un coro de voces ensordecedor aulla en los oídos de Hojarasca, diciéndole que salga. Acedera está ahí, pero hay muchas que no puede reconocer, y la de Jaspeada es la más estridente. Hojarasca se atraganta con las bolitas, girándose para entrever a Acedera mirándola horrorizada. Luego, el extremo abierto de la guarida se cierra, y Hojarasca queda sumida en la oscuridad.

Personajes[]

Principales[]

Secundarios[]

Mencionados[]

Lugares[]

Campamento del Clan del Trueno[1]
Bosque del Ciervo Blanco[8]

Eventos[]

Otros[]

  • Hojarasca es capturada por los Dos Patas.[9]

Referencias[]

  1. 1,0 1,1 1,2 Revelado en Claro de luna, página 269
  2. 2,0 2,1 Revelado en Claro de luna, página 270
  3. 3,00 3,01 3,02 3,03 3,04 3,05 3,06 3,07 3,08 3,09 3,10 Revelado en Claro de luna, página 271
  4. 4,0 4,1 4,2 Revelado en Claro de luna, página 272
  5. Revelado en Claro de luna, página 276
  6. 6,0 6,1 Revelado en Claro de luna, página 275
  7. Revelado en Claro de luna, página 278
  8. Revelado en Claro de luna, página 277
  9. Revelado en Claro de luna, página 279


Capítulos de Claro de luna
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