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¿Problemas con mininos domésticos? ¿El Clan de la Sombra? ¿Estás diciéndome que un clan entero de guerreros no puede lidiar con un par de mininos?

Esquiruela a Trigueña en Crepúsculo, página 185


El siguiente artículo contiene información detallada del capítulo 11 de Crepúsculo. Si estás buscando un resumen más corto del libro, por favor mira la cronología.

Resumen del capítulo[]

PdV de Esquiruela[]

Esquiruela se detiene debajo de un árbol a escuchar. El bosque está en silencio, excepto por la brisa que susurra entre los árboles. Al saborear el aire, descubre que todos los aromas son débiles; el frío debía haber empujado a todas las presas a quedarse en sus madrigueras. Se encoge de hombros y sigue adelante, dejando que sus patas decidieran adónde ir.
No había salido del campamento con la intención de cazar. Iba a irse con Cenizo y Betulo al claro musgoso que había descubierto Centella, pero al salir se habían encontrado con Zarzoso, que regresaba de una sesión de entrenamiento con Zancudo y Orvallo. Zarzoso la había preguntado con tono agresivo adónde iba, haciendo un gesto a los otros guerreros para que siguieran sin él. Esquiruela le contesta que está acompañando a Cenizo y Betulo. Zarzoso replica que Betulo es el aprendiz de Cenizo, no el suyo; y que si está buscando algo que hacer, los veteranos necesitan que alguien les quite las garrapatas. Esquiruela le enseña los colmillos y bufa que a ella no la de órdenes. Zarzoso le replica que deje de ser tan irresponsable, pues todavía queda mucho por hacer. Dichoesto, agita la cola con furia y desaparece en el túnel.
Cenizo mira a Betulo y maulla que sería mejor que se vayan solos ellos dos, pues no tiene sentido causar problemas. Esquiruela puntualiza que es Zarzoso quién está detrás de todos los problemas, aunque tiene que admitir que tal vez Cenizo tenía razón. Se despide de Cenizo diciendo que no va a quitar garrapatas a los veteranos, pues no va a permitir que Zarzoso le diga lo que debe hacer.
Mientras se aleja del campamento empieza a verle más sentido a la reacción de Zarzoso, seguramente estaba celoso de que Cenizo hubiera sido el mentor de Betulo. Piensa que tal vez también porque está pasando más tiempo con Cenizo que con él, pero le había dejado claro lo que sentía por ella. Había decidido cazar durante un rato y regresar con una contribución respetable al montón de carne fresca. No le iba a dar a Zarzoso la satisfacción de echarle otro sermón por haber descuidado sus obligaciones como guerrera.
De pronto, la inunda el hedor del Clan de la Sombra. Sus pasos la habían llevado cerca de la frontera. Un segundo después oye un feroz gruñido, seguido del bufido de un gato furibundo. Se queda de piedra y piensa que ha traspasado de nuevo la frontera sin darse cuenta. Delante de ella, en el territorio del Clan de la Sombra, una mata de helechos comienza a sacudirse con violencia, y aparecen dos gatos enzarzados y aulando. Uno de los combatientes era Trigueña, otro era un enorme minino blanco y negro de la casa de los Dos Patas situada en el territorio del Clan de la Sombra.
Trigueña suelta un alarido de dolor cuando el minino hunde los colmillos en su cuello. Esquiruela no puede mantenerse al margen y dejar que mataran a su amiga y antigua compañera de clan. Cruza la frontera y se abalanza sobre el gato, bufando que la suelte mientras lepropina un zarpazo en el costado y le muerde la cola. El minino lanza un aullido de dolor y rabia e intenta apartarse. Trigueña se libera, se da la vuelta y le araña una oreja. El minino rueda por el suelo, atizando a las dos gatos con sus potentes patas traseras; luego se levanta de un salto y echa a correr entre los árboles.
Esquiruela se pone en pie con esfuerzo y se queda mirándolo hasta que lo pierde de vista. Detrás de ella,Trigueña se incorpora, resollando para recuperar el aliento, y le da las gracias. La guerrera del Clan de la Sombra tenía la misma mirada que una presa acorralada. Sus ojos no dejaban de escudriñar el bosque, como si esperara descubrir un enemigo detrás de cada árbol. Esquiruela captó el olor a miedo y no entendió por qué. Trigueña era una guerrera valiente y se hallaba en su propio territorio.
Esquiruela la pregunta si ocurre algo. En los ojos de Trigueña se enciende la alarma, luego niega con la cabeza y contesta que nada de lo que no puedan ocuparse. Esquiruela no se lo cree y le dice que está claro que algo la angustia. La guerrera del Clan de la Sombra gruñe que es mejor que no se meta, que ni siquiera tenía que estar allí y que tiene suerte de que no la haya atrapado una patrulla. Tras decir aquello, se vuelve y se aleja a toda prisam internándose en su territorio.
Con un hormigueo de ansiedad,Esquiruela se asegura de que no hay gatos ala visat y echa a correr tras su amiga. La guerrera frena en seco a la sombra de un pino y bufa que es un cerebro de ratón y que se marche, pues si una patrulla la descubre tendrá problemas por haberla permitido llegar tan lejos. Esquiruela no la hace caso, y al observarla de cerca ve que está muy flaca; además parecía agotada. Replica que no va a irse hasta que la cuente lo que está pasando.
Trigueña suspira y dice que nunca se rinde. Se refugia debajo de un árbol cuyas ramas bajas las ocultarían de las patrullas que pudieran pasar. Esquiruela le lame las orejas para reconfortarla y maulla que puede contárselo. Trigueña empieza preguntando si sabe de dónde viene ese gato blanco y negro y si recuerda la casa de los Dos Patas de su territorio. Le dice que hay otro minino más, un atigrado. Esquiruela pregunta si cree que se ha olvidado de esos dos, pues casi la arrancan la piel. Para sus adentros piensa que no habría podido escapar si Zarzoso no la hubiera ayudado.
Trigueña explica con reticencia que el Clan de la Sombra está teniendo problemas con ellos. Esquiruela repite sus palabra y pregunta que si la está diciendo que un clan entero de guerrerosno puede lidiar con un par de mininos. Trigueña espeta que no le parece gracioso y que ayer atacaron a Garrudo, dejándolo malherido, y cuando llegó al campamento murió. Esquiruela exclama que lo siente. La guerrera continúa con su relato con voz apagada, como si estuviera demasiado exhausta para compartir su espanto. Trigueña explica que Serbal, el mentor de Garrudo, encabezó una patrulla para vengarse, pero en cuanto los vieron los mininos corrieron al interior de la casa. Sus Dos Patas salieron y le lanzaron cosas duras a la patrulla, y Cedro acabó con una herida en la pata. Frunce el hocico y acaba diciendo que los mininos son unos cobardes, pues sólo van a por gatos solos o débiles.
Esquiruela le toca el costado y le asegura que el Clan del Trueno les ayudará y que irá en ese momento a contárselo a Estrella de Fuego. Trigueña se la queda mirando sin pestañear y le dice que es problema del Clan de la Sombra. La guerrera rojiza le espeta que eso no importa, pues no pueden permitir que los aniquilen sin hacer nada. Trigueña levanta la vista hacia ella con expresión desafiante y la pregunta si cree que su clan no es lo bastante fuerte para solventar sus propios problemas. Esquiruela admite que sí lo solucionarán al final, pero pregunta cuantos gatos morirán o resultarán heridos; y qué hay de malo que dos clanes se unan para trazar un plan y darles una lección.
Los ojos de Trigueña llamean unsegundo y Esquiruela se obliga a no encogerse al recordar que su amiga era una luchadora formidable. La gata deja que el pelo se le alise. Maulla que eso lo debe decidir Estrella Negra. Esquiruela le da un lametón y la promete que volverá enseguida.
Sin importarla que la viera cualquier gato de clan, corre hasta la frontera y regresa al campamento.Cuando tuvo a la vista la barrera de espinos, reduce el paso para recuperar el aliento y poder contarle a Estrella de Fuego qué estaba ocuriendo exactamente. Para su alivio, su padre fue uno de los primeros gatos que la vecruzar el tunel. Estaba junto al montón de carne fresca, compartiendo un campañol con Tormenta de Arena. Manto Polvoroso y Cenizo estaban cerca charlando, y Zarzoso estaba a unas colas de distancia comienzo solo.
Esquiruela corre hacia su padre y le informa de lo que le ha contado Trigueña. Concluye que están aterrorizados y le ha dicho a Trigueña que irían a ayudarles. Manto Polvoroso gruñe que no tenía que decirle nada semejante. Esquiruela se sulfura, pero Estrella de Fuego le indica que fuarde silencio y coincide que los clanes deberían defenderse por sí solo, pues es parte del código guerrero. Pero después pregunta hasta dónde habrían podido llegar de haber seguido el código guerrero cuando los Dos Patas arrasaron el bosque. Esquiruela pregunta impaciencia si les dejará ayudarlos.
En ese momento, Zarzoso se ofrece a ir, y Esquiruela pega un salto; no había advertido que se había acercado a escuchar. Estrella de Fuego agita las orejas hacia él y dice que aún no ha dicho que vaya a ir nadie. Manto Polvoroso maullaque no está seguro de que deban hacerlo, pues aún se están recuperando del viaje y una de sus curanderas no está. Tormenta de Arena dice que pueden intentar ayudar, añade que Esquiruela dice que han matado a un aprendiz y pregunta qué pasaría si hubiera sido Betulo. Esa pregunta dejó sin palabra sa Manto Polvoroso. Zarzoso pregunta si entonces va a enviar una patrulla y le recuerda que Trigueña es su hermana y lucharía contra el Clan Estelar por ella. Esquiruela coincide con él y añade que viajaron juntos.
Zarzoso entorna los ojos al clavarlos en algo que había detrás de la joven. Al volver la cabeza, Esquiruela ve que Cenizo se acercaba con expresión preocupada; al llegar a su lado le toca el hocico con la nariz. Esqiuruela le dice que tienen que ayudar al Clan de la Sombra, temiendo que lo desaprobara. Cenizo contesta que entiende por qué se siente así, y que no desearía que fuera de ninguna otra manera. Esquiruela nota que se le sube un ronroneo por la garganta y se restriega contra Cenizo, consciente de que Zarzoso estaba al otro lado con toda su musculatura en tensión.
Estrella de Fuego maulla que enviarán una patrulla. Pone de líder de la patrulla a Zarzoso, pero le dice que tiene que hablar con Estrella Negra antes de hacer nada, y que vuelvan sin discusión si no les quieren en su territorio. A Esquiruela le dice que tiene su permiso para ir, pues iría igualmente; y la guerrera le da las gracias. El líder de clan añade que escoja a algunos gatos más. Zarzoso asiente y cruza el claro hasta la guarida de los guerreros, donde desaparece.
Cenizo se ofrece para ir, pero Estrella de Fuego dice que mejor no. Al ver el abatimiento del guerrero, añade que había oído cómo le prometía a Betulo que lo llevaría a cazar y le pregunta si quiere decepcionarlo. Cenizo suspira y murmura que no. Esquiruela piensa que, en cualquier caso, era improbable que Zarzoso le escogiese para su patrulla. Araña el suelo con impaciencia mientras espera a Zarzoso. Cenizo maulla alicaido que supone que es inútil decirle que tenga cuidado. Esquiruela le toca el hombro con la punta de la cola y maulla que no se preocupe por ella. Recuerda su primera pelea con los mininos domésticos, y se le eriza el pelo del lomo ante la idea de la revancha. Le promete a Cenizo que estarán bien y que harán que esos mininos deseen no haber oído jamás de los clanes.

Personajes[]

Principales[]

Secundarios[]

Menciones[]

Eventos[]

Muertes[]

Referencias y citaciones[]

  1. 1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 1,5 1,6 Revelado en Crepúsculo, página 181
  2. 2,0 2,1 Revelado en Crepúsculo, página 183
  3. 3,0 3,1 3,2 3,3 Revelado en Crepúsculo, página 186
  4. 4,0 4,1 4,2 4,3 Revelado en Crepúsculo, página 185


Capítulos de Crepúsculo
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