Los Gatos Guerreros Wiki
Advertisement
Hojarasca Acuática sintió un nuevo zarpazo de celos. Su hermana y Cenizo se llevaban muy bien, trabajaban en equipo y dormían juntos en la guarida de los guerreros. ¿Por qué ella no podía compartir algo así con Corvino Plumoso?

—Narrador sobre las inquietudes de Hojarasca Acuática en Crepúsculo, página 207


El siguiente artículo contiene información detallada del capítulo 13 de Crepúsculo. Si estás buscando un resumen más corto del libro, por favor mira la cronología.

Resumen del capítulo[]

PdV de Hojarasca Acuática[]

Ala de Mariposa maulla que está deseando que llegue la estación de la hoja nueva, revolviendo con una zarpa sus reservas de baya de enebro, pues van escasos de hierbas. Hojarasca Acuática contesta que en el Clan del Trueno están igual de mal, mientras la toca el hombro con la punta de la cola para consolarla, añade que la estación sin hojas ha sido muy larga y todavía no conocen los mejores lugares de los que aprovisionarse; por lo menos sus pacientes están mejorando. La curandera del Clan del Río ronronea que es gracias a ella, y luego se vuelve hacia Blimina y le dice que le dé dos bayas de enebro a cada enfermo excepto a Palometa y Guijeño, que tomarán sólo una. Le pregunta si se acuerda para qué sirve el enebro.
Blimina se detiene con una pata alzada, lista para atrapar un par de bayas con las uñas, y responde que sirve para el dolor de barriga, entornando los ojos por el esfuerzo de recordar. Vacila y maulla que están mejor y ya no les duele la barriga, luego se le iluminan los ojos y añade que les da enebro para que recuperen fuerzas. Ala de Mariposa lo aprueba y se queda mirando cómo la cachorra se marchaba a dar las bayas a Flor Albina, Dice que la cachorra ha sido de gran ayuda, y Hojarasca Acuática también; sus compañeros de clan habrían muerto sin la curandera del Clan del Trueno. La joven maulla que no lo cree, azorada, pues ella ha sabido cuál era el tratamiento desde el principio.
Aquella había sido su tercera noche en el campamento del Clan del Río; y Hojarasca Acuática estaba segurad de que el aire era más cálido que antes. La estación de la hoja nueva estaba al caer. No habían enfermado más gatos; Vaharina había organizado a los guerreros más fuertes para eliminar cualquier rastro del líquido verdoso, y Alcotán había terminado la barrera alrededor del objeto de los Dos Patas y se había asegurado de que todos supieran que debían evitar ese lugar. Los gatos intoxicados habían ido recuperándose. Paso Potente había vuelto a la guarida de los veteranos, y Palometa y Guijeño se sentían lo bastante bien para hacer travesuras. Ahora estaban junto al arroyo, dando manotazos al agua.
Ala de Mariposa les ordena qu se alejen de la orilla, pues no tiene tiempo para rescatarles si se caen. Los dos cachorros se miran y retroceden, pero un instante después se ponen a perseguirse en círculo. La curandera del Clan del Río dice en voz baja que tendrán que volver a la maternidad, aunque Flor Albina no está lo bastante fuerte para cuidarlos, le dirá a Musgosa que la ayude. Si los pequeños se quedaban allí sólo se meterían en problemas, y añade que ayer pilló a Palometa olisqueando sus provisiones de hierbas. Hojarasca Acuática suelta un ronroneo risueño y maulla que una pensaríaque ya han sufrido bastante dolores de barriga como para que además se atiborren con las hierbas equivocadas.
Se levanta y se estira. A lo largo de la orilla, los gatos enfermos comenzaban a moverse. Flor Albina se había puesto de costado para lavarse el pelo de la barriga,y Fabuco se había incorporado y bostezaba con ganas. Ninguno parecía incómodo ni dolorido.
Hojarasca Acuática maulla que es hora de que se marche, pues ya no la necesita. Ala de Mariposa asiente, aunque en sus ojos hay un brillo de pena. Dice que ha sido estupendo tener una colega c la que trabajar, pero que sabe que tiene que volver a casa. Blimina, que había regresado para recoger más bayas de enebro, pregunta si se va, y dice que la echarán de menos. Vacila y le pregunta a Ala de Mariposa si necesita que siga ayudándola. La curandera del Clan del Río le dice que sí,y Blimina endereza la cola con los ojos resplandecientes.
Hojarasca Acuática recorre la ribera para despedirse de los gatos que ya se habían despertado. Al regresar a la guarida de Ala de Mariposa, descubre que Estrella Leopardina está allí. La líder maulla que Alade Mariposa la ha dicho que ya se marcha, y que el agradecimiento del Clan del Río se va con ella.La joven inclina la cabeza y responde que cualquier curandero hubiera hecho lo mismo. Estrella Leopardina añade que no lo olvidarán y la desea un buen viaje de regreso, y la pide que le de las gracias a Estrella de Fuego de su parte.
Con un último adiós a Ala de Mariposa, Hojarasca Acuática sigue el arroyo hasta el lago, vadea una zona de agua poco profunda y continua por la orilla pasando ante el árbol puente. Esperaba que Corvino Plumoso no estuviera demasiado enfadado por haber incumplido la promesa de reunirse con él. Además no podía saber si había vuelto allí de nuevo después de que lo dejara plantado por primera vez.
Al llegar al territorio del Clan del Viento, no deja de mirar hacia los páramos. Una parte de ella desea ver a Corvino Plumoso corriendo hacia ella, pero también temía encontrarse con él. Quizá fuera mejor que pensara que no estaba interesada en todo aquello. Sin embargo, los únicos gatos del Clan del Viento que vio fue una patrulla en lo alto de la colina, demasiado lejos para distinguirlos, pero estaba segura de que ninguno era Corvino Plumoso. Sentía que reconocería su silueta oscura desde el otro extremo del lago. Al acercarse a la hondonada la envuelve el olor a los gatos del Clan del Trueno. Le sube un ronroneo por la garganta cuando se abre paso por el túnel de espinos, contenta de estar en casa.
Estrella de Fuego estaba hablando con Nimbo Blanco cerca de la maternidad, maullando que duda que Dalia llegue a convertirse en guerrera, pero que puede enseñarle algunos movimientos de lucha, pues si va a vivir en el bosque necesitará saber defenderse a sí misma y a sus hijos. Nimbo Blanco asegura que lo hará bien antes de desaparecer en la maternidad para contárselo a la minina.
El líder sacude la cabeza algo contrariado, pero se endereza al ver a Hojarasca Acuática. La da la bienvenida con un ronroneo y le pregunta qué tal están las cosas en el Clan del Río. Ala de Mariposa le explica lo que había descubierto y cómo había ayudado a Ala de Mariposa a cuidar de los enfermos. Estrella de Fuego maulla que lo ha hecho bien y que siempre ha sabido que era una curandera brillante. Se inclina para lamerle las orejas y le dice que está orgulloso de ella.
Hojarasca Acuática siente un cosquilleo de alegría y maulla que será mejor que vaya a buscar a Carbonilla, pues debe de haber ido de cabeza sin su ayuda. Cruza el claro y atraviesa la cortina de zarzas para entrar en la guarida de la curandera. Va a saludar a Carbonilla pero frena en seco en la entrada. Orvallo está tumbado sobre el suelo con una pata en el aire, mientras Centella le lame vigorosamente la almohadilla. La guerrera maulla que eso está mejor y que debería poder sacarla. Orvallo tiene una espina en la almohadilla; con cuidado, Centella la atrapa entre los dientes y tira de ella, la espina sale sin problemas. Centella murmura que parece que está bien, examinandola espina para asegurarse de que no había quedado ningún trocito en la zarpa, y le dice a Orvallo que se lave a fondo la herida. El guerrero le da las gracias.
A Hojarasca Acuática se le eriza el pelo de la impresión, preguntándose cuantas curanderas necesitaba el Clan del Trueno. Sabía que Centella se había ofrecido a recolectar hierbas para Carbonilla mientras estaba fuera, pero jamás se habría imaginado que se pusiera a hacer otras tareas propias de los curanderos. La guerrera levanta la vista y la saluda. Antes de que la curandera pudiera responder,Carbonilla sale de la guarida con la boca llena de hojas de borraja, y maulla que eso debería rebajar la fiebre de Musaraña. Centella se levanta de un salto y dice que se las llevará ahora mismo. Toma las hojas y cruza el campamento a toda prisa, hacia la guarida de los veteranos.
Hojarasca Acuática siente una punzada de celos, pues parecía que ya no la necesitaba nadie. Luego se dice que no tiene que sacar las cosas de quicio; debería estar agradecida a Centella porque sino no podría haber ido a ayudar al Clan del Río.
Una lengua le lame la oreja, y Carbonilla le da la bienvenida y la pide que le cuente qué ha pasado. Mientras se siente, intenta sacarse a Centella de la cabeza, pues ayudar con una espina y unas cuantas hierbas no la convertían en curandera. Piensa que ya está en casa y pronto todo volverá a la normalidad.
Cuando termina de contárselo todo a Carbonilla, se va al montón de carne fresca a comer algo; no había tomado nada desde que salió del territorio del Clan del Río. Estaba a punto de darle un mordisco a un rollizo campañol cuando aparecen Esquiruela y Cenizo con la boca llena de presas. Esquiruela la saluda tras dejar su carga en el montón y la dice que se alegra de verla, le dice que no se imagina lo que ha sucedido mientras estaba fuera. Hojarasca Acuática le inquiere el qué, al ver que los ojos de su hermana brillaban de satisfacción piensa que no puede ser algo malo. Cenizo restriega el hocico contra Esquiruela y le dice que se lo cuente, y que él irá a recoger la última ardilla que ha cazado. La guerrera le da las gracias.
Mientras escucha distraídamente el relato de Esquiruela sobre los mininos domésticos del territorio del Clan de la Sombra, vuelve a sentir un nuevo zarpazo de celos. Su hermana y Cenizo se llevaban muy bien, trabajaban en equipo y dormían juntos. Se pregunta por qué no podía compartir ella algo así con Corvino Plumoso, y se responde que es porque es curandera y no tiene derecho a enamorarse; no hay ninguna posibilidad de que puedan estar juntos.
Su hermana se interrumpe y le pregunta si está bien, y si va todo bien en el Clan del Río. La joven curandera se muere de ganas de desahogarse con su hermana, pero no podía convertirla en su confidente. Se obliga a sentarse para comerse el campañol, haciendo comentarios de admiración sobre la expedición de la patrulla contra los mininos domésticos. Interiormente, suspira y se pregunta por qué seguir el camino del Clan Estelar era tan difícil.
Hojarasca Acuática continuaba ensimismada en sus pensamientos mientras el sol se pone, pero cuando se ovilla en su lecho, delante de la guarida de Carbonilla, se queda dormida casi al instante. Se encuentra atravesando un oscuro bosque, la clase de lugar por el que a menudo caminaba con guerreros del Clan Estelar. Llama a Jaspeada; estaba desesperada por hablar con ella, pues quería asegurarse de que sus antepasados guerreros no estaban castigándola por pensar en Corvino Plumoso. Pero no había rastro de la curandera. Cuando alza la vista en busca de los guerreros estelares en lo alto, sólo ve ramas enormes que le impedían ver el cielo. Las ramas se mobían con crujidos amenazadores y el viento que las sacudía alborotaba el pelo de la joven como si tuviera garras de hielo. Hojarasca Acuática llama a Jaspeada y a Plumosa presa del pánico. Recuerda su sueño en la Laguna Lunar, cuando fue incapaz de descifrar qué le decían sus antepasados guerreros. Sabe instintivamente que ahora no están allí. Echa a correr, saltando sobre raíces retorcidas y abriéndose paso entre arbustos de espino.
Al fin, distingue una tenue luz a través de los árboles. Se dirije hacia allí y se detiene resollando en el lindero de un claro. La luz se filtraba desde lo alto, pero parecía gris y pálida, distinta al resplandor plateado de las estrellas al que estaba acostumbrada, e incidía sobre una densa cubierta de hojas muertas y hongos que brillaban con luz propia. En el centro del claro sobresalía una roca que se alzaba sobre las hojas mohosas. En ella había un enorme gato atigrado, sentado sobre sus patas y con la mirada fija en otros dos gatos. Estaban sentados al pie de la roca y también le miraban.
Hojarasca Acuática suelta un grito estrangulado, tan alto que estaba segura de que los tres gatos la habían oído. Retrocede unos pasos, encogida y asustada, hasta el tronco del árbol más cercano. Había reconocido de inmediato a los dos gatos que estaban en el suelo: uno era Zarzoso y el otro su medio hermano, Alcotán. Y eso significaba que podía ponerle nombre al enorme atigrado que estaba sobre la roca y que se parecía muchísimo a los hermanos: Estrella de Tigre.

Personajes[]

Principales[]

Secundarios[]

Menciones[]

Referencias y citaciones[]

  1. 1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 Revelado en Crepúsculo, página 201
  2. 2,0 2,1 2,2 2,3 Revelado en Crepúsculo, página 202
  3. 3,0 3,1 Revelado en Crepúsculo, página 203
  4. 4,0 4,1 4,2 4,3 Revelado en Crepúsculo, página 204
  5. 5,0 5,1 5,2 Revelado en Crepúsculo, página 205
  6. 6,0 6,1 Revelado en Crepúsculo, página 207
  7. 7,0 7,1 7,2 Revelado en Crepúsculo, página 209
  8. 8,0 8,1 Revelado en Crepúsculo, página 208


Capítulos de Crepúsculo
PrólogoCapítulo 1Capítulo 2Capítulo 3Capítulo 4Capítulo 5Capítulo 6Capítulo 7Capítulo 8Capítulo 9Capítulo 10Capítulo 11Capítulo 12Capítulo 13Capítulo 14Capítulo 15Capítulo 16Capítulo 17Capítulo 18Capítulo 19Capítulo 20Capítulo 21Capítulo 22Capítulo 23Capítulo 24
Advertisement