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¡¿Y cómo sabes tú lo que yo deseo?! ¡¿Cómo sabes a qué esperanzas he renunciado para seguir el camino que el Clan Estelar trazó para mí?!

Carbonilla enfrentando a su aprendiza en Crepúsculo, página 248

El siguiente artículo contiene información detallada del capítulo 17 de Crepúsculo. Si estás buscando un resumen más corto del libro, por favor mira la cronología.

Resumen Editar

Hojarasca Acuática avanza entre la vegetación aguznadoel oído por si la sigue alguien. Desde que se había encontrado con Esquiruela tras verse con Corvino Plumoso, le da pánico que la sigan. Sólo de imaginarse que el clan descubría lo que está haciendo, se le contrae el estómago con una punzada tan aguda como el hambre. En su interior, una voz le dice que lo descubrirán tarde o temprano.

Todavía la atormentaba la discusión que había tenido con su hermana.Sin la intimidad que habían compartido desde cachorras, se sentía sola. Aun así, no puede contarle la verdad, y tampoco se siente capaz de renunciar a sus encuentros con Corvino Plumoso. El guerrero es el único ahora conquien puede hablar.

Había intentando reunir el valor suficiente para contárselo a Carbonilla, perola curandera parecía obsesionada con reabastecer su almacén de provisiones y estaba todo el día recorriendo el territorio en busca de plantas nuevas. Además, Hojarasca Acuática temía que su tutora ya hubiera descubierto si secreto y estuviera mostrando su desaprobación con un mal genio nada habitual en ella. Echa de menos las tardes que pasaban charlando solas en el bosque mientras clasificaban bayas y hojas. Ahorala curandera parecía distante y crítica, y se asemejaba poco a la amiga que siempre había sido.

En su desesperación, Hojarasca Acuática había considerado la idea de contárselo a su madre, y una tarde se acercó a ella con esa intención. Pero Tormenta de Arena estaba hablando con Manto Polvoroso sobre las mejores zonas de caza y se limitó a saludarla con la cola antes de continuar con la charla. Tampoco puede contar con Acedera, a la que le falta poco para dar a luz y se pasaba el día en la maternidad con Dalia y Fronda. Sólo la veía cuando Carbonilla le pedía que le llevara hojas fortificantes. El resto del tiempo apenas se acerca a ella.

Se queda paralizada al oír el crujido de una ramita. Enseguida ve que sólo se trata de una ardilla que, al verla, salta de un roble y echa a correr en dirección contraria. Respira hondo y sigue adelante. Apenas unas horas antes, coincidiendo con la puesta de sol, había caído una intensa lluvia de negras nubes tormentosas. Ahora el cielo está más despejado, pero los helechos y la hierba están cargados de gotas de agua que reflejan el tenue resplandor de la luna. Hojarasca Acuática está empapada desde hace rato, y el frío le cala los huesos. Se detiene para sacudirse y mira hacia la luna menguante. Tendría que volver a crecer antes de su próxima visita a la Laguna Lunar; sin embargo, anhelaba tumbarse junto al agua y compartir lenguas con el Clan Estelar ens ueños. Pero no deja de hacerse la misma pregunta:¿y si el Clan Estelar se negaba de nuevo a hablar con ella? Le susurra a Jaspeada que ojála pudiera decirla lo que debe hacer.

Se vuelve con cautela, exhausta. Se encontraba con Corvino Plumoso cada pocas noches, y cuando no lo hacía dormía mal y se pasaba el día fingiendo ante Carbonilla y el resto del clan para demostrar que estaba tan comprometida como siempre con su papel de curandera. Una vocecilla interior le advierte que no puede seguir así. Es lo mismo que le había dicho Corvino Plumoso, le había maullado que jamás estarian juntos a menos que abandonaran sus clanes. La joven curandera se le había quedado mirando horrorizada. A pesar de todas las dificultades, y de que el miedo y la culpabilidad combatían noche t día con su amor, nunca había imaginado que su única opción fuera dejar atrás a los clanes. Le respondió que no podían hacer eso, pero Corvino Plumoso negó con la cabeza y le pidió que se lo pensara. Pero, ¿cómo va a renunciar a su vida como curandera, a su clan, a su familia, y a sus amigos? Fuera cual fuese su decisión, teme no sobrevivir a la pérdida.

Ya está cerca delarroyo fronterizo, y saborea el aire en busca del olor a Corvino Plumoso; siente un cosquilleo de emoción al captarlo, y un segundo después distingue su silueta, esperándola a la sombra de un arbusto. Hojarsaca Acuática le llama, y el guerrero se levanta de un salto con la cola bien alta.

La gata se detiene cerca del borde del arroyo; Corvino Plumoso baja por la ribera y cruza como si apenas notara que el agua está allí. Al llegar al lado del Clan del Trueno, va hacia Hojarasca Acuática y se sacude, esparciéndo gotitas a su alrededor. Su olor envuelve a la joven,que cierra los ojos llena de felicidad. Ronronea que le alegra que haya venido y le pregunta si ha tenido problemas para salir del campamento.

Corvino Plumoso va a responder, pero de pronto se queda paralizado, con las orejas erguidas. En ese instante, Hojarasca Acuática oye un susurro en los arbustos que tiene detrás y capta el olor del Clan del Trueno. Se da la vuelta, enfadada, y exclama a Esquiruela que salga de ahí. Hay un breve silencio; luego los helechos se separan, pero no es Esquiruela quien aparece, sino Carbonilla.

Hojarasca Acuática tartamudea que qué hace allí, lanzando una mirada de angustia a Corvino Plumoso. La curandera se acerca cojeando y se pone delante de ella, maullando que ya sabe lo que hace y que ha ido a decira que eso tiene que acabar. La joven se tensa y responde que no sabe a qué se refiere. Carbonilla maulla que no la mienta, no con ese guerrero del Clan del Viento plantado en su territorio. En sus ojos azules sólo hay preocupación. Su mirada firme atraviesa a Hojarasca Acuática como una garra y la obliga a desviar la vista. Masculla que supone que Esquiruela le ha dicho que la siga. Carbonilla maulla que Esquiruela no la ha dicho nada, que ha salido a recolectar hierbas y ha captado su olor y el de un guerrero del Clan del Viento cerca, por lo que se ha acercado para ver qué ocurría. Le pregunta si cree que no se había dado cuenta de que se escabullía por la noche.

La joven curandera siente una oleada de pánico y la acusa de espiarla. Carbonilla replica que no le ha hecho falta, pues está tan exhausta que no puede hacer su trabajo; ayer intentó darle a Hollín hojas de borraja en vez de menta acuática. Añade que respecto a Corvino Plumoso, no puede decir que la sorprenda, pues se ha fijado en ellos en la Asamblea. Corvino Plumoso se pone al lado de Hojarasca Acuática y le dice que es algo entre ella y él y que no está traicionando a su clan.

Carbonilla lo mira con seriedad y maulla que jamás imaginó que lo hiciera, pero no debería estar allí con él y lo sabe tan bien como ella. Al guerrero se le eriza el pelo y Hojarasca Acuática se asusta, temiendo que se abalanzara contra su mentora. Maulla a Corvino Plumoso que ella se ocupará de eso y añade que lo mejor será que vuelva a su campamento. Corvino Plumoso titubea un instante, con las patas tensas de furia. Finalmente, se vuelve y se dirige hacia el arroyo para cruzarlo. Hojarasca Acuática lo sigue con la mirada hsata que desaparece en la vegetación del otro lado.

Luego se vuelve hacia su mentora, clavando las uñas en la tierra y maullando que no estaban haciendo nada malo. Carbonilla estaba claramente enojada y sacude la cola con fuerza, diciendo que no se trata que Corvino Plumoso pertenezca a otro clan, sino que ella es curandera y no puede enamorarse, y es algo que ella ya sabía. Hojarasca Acuática se lamenta para sus adentros que lo sabía pero nunca supo qué significaba en realidad. Exclama que no es justo y que ella tiene sentimientos. Carbonilla responde que los curanderos deben controlar esos sentimientos por el bien de su clan, y el camino que siguen tiene sus propias recompensas. Ella nunca se ha sentido defraudada por el destino que el Clan Estelar dispuso para ella.

Sus palabras se clavan en Hojarasca Acuática y siente una oleada de rabia. Le bufa que no puede entenderlo porque nunca se ha enamorado. La mirada de Carbonilla se posa en ella, en sus ojos centelleaban mudos pensamientos. Hojarasca Acuática continúa diciendo que para ella es fácil porque nunca ha deseado nada más que ser curandera. Carbonilla clava las uñas en el suelo y comienza a erizar el pelo del cuello. Le espeta qué cómo sabe lo que ella desea y las esperanzas a las que ha renunciado para seguir el camino que el Clan Estelar trazó para ella.

La joven curandera se encoge, pues nunca había visto a su mentora tan enfurecida. Carbonilla gruñe que va a volver con ella al campamento en ese momento y acabaar con esa tontería. Le dice que es por su bien, pues Corvino Plumoso no puede ser bueno si tiene que mentir y escaparse por las noches. Y tampoco ha estado adiestrándola para ser una buena curandero y para que lo eche ahora todo por la borda. Hojarasca Acuática exclama que no va aceptarlo, impulsada por un vendaval de culpabilidad y rabia, y que va a seguir viendo a Corvino Plumoso siempre que quiera, y que no puede impedirlo.

Los ojos de la curandera relampaguean y se abalanza hacia su apreniza con las uñas desenvainadas. Hojarasca Acuática se da la vuelta y sale disparada.Mientras corre, lo único que piensa es en que debía escapar de esa mirada acusatoria. El bosque da vueltas a su alrededor, y cuando se ve obligada a parar de agotamiento, no tiene ni idea de donde está.

Se encuentra al borde de un estrecho valle, en cuyas laderas crecen aulagas y helechos. Se ve que era cada vez más profundo en la distancia, y Hojarasca Acuática oye débilmente el sonido de una corriente de agua. De pronto, el alivio inunda su corazón. Estaba cerca de la Laguna Lunar. Allí podría estar completamente sola. Allí los relucientes espíritus de sus antepasados acudirían a su encuentro para decirle qué debe hacer.

Sigue adelante, más despacio ahora, hasta alcanzar el arroyo iluminado por las estrellas que desciende de la hondonada donde se halla la laguna. Para cuando llega a la barrera de arbustos que rodean la cima, se tambalea de cansancio, pero la visión de la resplandeciente agua le da nuevas fuerzas. Mientras baja por el camino hacia la orilla, sus patas encajaban con facilidad en las marcas dejadas por generaciones de gatos mucho tiempo atrás, y sus turbulentas emociones se van calmando. Se tumba junto a la laguna, lame el agua y cierra los ojos.

Una dulce voz la llama y un suave pelaje roza el suyo. Hojarasca Acuática abre los ojos y ve a una hermosa gata parda: era Jaspeada, sentada a su lado. La joven curandera ronronea que la ha echado de menos y que pensaba que la había abandonado. Jaspeada la responde que nunca piense eso. Cuando se inclina para lamerle las orejas, Hojarasca Acuática siente que la envuelve su dulce aroma. Jaspeada le pregunta que cómo iba a dejar que se enfrentara a sus sentimientos ella sola.

La joven curandera nota un hormigueo de culpabilidad y le pregunta si sabe lo de Corvino Plumoso. Jaspeada asiente. La curandera le dice que le ama mucho y que ya no podrá ser curandera. Jaspeada hunde el hocico en su pelaje y luego murmulla que sabe lo que es amar, aunque su camino fue distinto al suyo, y que si no hubiera muerto tal vez haría sufrido lo mismo que ella está sufriendo.

Hojarasca Acuática le suplica lo que debe hacer, pues Carbonilla no la quiere y cuenta con la ayuda de Centella. Jaspeada responde que en ese momento Centella necesita tener un ovjetivo y lo ha encontrado ayudando a Carbonilla. Hojarasca Acuática responde que siempre está ahí, aunque intentará entenderlo. Añade que Centella no es la única razón por la que cree que su clan no la quiere, también se ha peleado con Esquiruela. Jaspeada le da un lametazo entre las orejas y le dice que su hermana la adora y una pelea no cambiará eso. Hojarasca Acuática le pregunta por Corvino Plumoso, pues el guerrero quieren que escapen y no sabe si dejar a su clan por él. Jaspeada responde que nadie puede tomar esa decisión por ella y que en lo más hondo de su corazón sabe qué es lo correcto.

Hojarasca Acuática se incorpora con la sensación de que una resplandeciente luz ha iluminado su mente; Jaspeada la entendía. Maulla si quiere decir que es correcto que ame a Corvino Plumoso y le de las gracias. Jaspeada comienza a difuminarse, desapareciendo entre las estrellas. Su aroma permanece, y sus últimas palabras son que recuerde que ella sabe lo qué es correcto.

La curandera parpadea; su hocico roza el agua de la Laguna Lunar y sus patas están entumecidas por el frío de las piedras, pero al levantarse siente como si pudiera pasarse la vida corriendo. Jaspeada le había dicho que debe escuchar a su corazón, aunque eso supusiera abandonar a su clan por Corvino Plumoso. No importaba que renunciara a ser curandera, porque ahora Centella está ayudando a Carbonilla. Además, su mentora aún era joven y tiene muchas estaciones por delante para entrenar a una nueva aprendiza. Que su clan no la necesitara no importa. Su destino se encuentra en otrositio, más allá de aquel territorio, con Corvino Plumoso a su lado.

Con el corazón tan ligero como una hoja, sube a saltos por el camino, cruza la barrera de arbustos y baja la colina para ir en busca de Corvino Plumoso. El largo trayecto entre la Laguna Lunar y el lago parece reducire en unos segundos, y aun asi´, cuadno llega al arroyo fronterizo, el cielo está aclarándose y las estrellas van apagándose una trasotra.

Al principio teme no volver a ver a Corvino Plumoso hasta la próxima Asamblea. Después de todo, lo había mandado a su campamento para evitar que se peleara con Carbonilla. Tal vez estaba tan enfadado que no querría volver a verla nunca más. Entonces lo descubre, resguardado junto a un arbusto de espinos en el territorio del Clan del Viento. Parece muysolo y mira fijamente al lago, con la cola enroscada alrededor de las patas. A Hojarasca Acuática le da un vuelco el corazón. Los dos están solos dentro de sus propios clanes, pero ahora podrían estar juntos para siempre. Le llama.

El guerrero se vuelve hacia ella de inmediato. Hojarasca Acuática cruza el arroyo chapoteando y se reúne con él en la otra orilla. A Corvino Plumoso le centellean los ojos al hundir el hocico en el hombro de la gata y entrelazar la cola con ella. Hojarasca Acuática que ha pensado en lo que dijo sobre escaparse y le dice que tenía miedo, pero que ha ido hasta la Laguna Lunar y Jaspeada acudió a hablar con ella. El guerrero parece perplejo, y Hojarasca Acuática no está segura de si la cree o si piensa que sus encuentros con Jaspeada no son más que sueños.

Corvino Plumoso le pregunta que le ha dicho Jaspeada; y Hojarasca Acuática maulla que le dijo que siguiera el dictado de su corazón. Corvino Plumoso abre mucho los ojos y responde que es curandera, preguntando si no es ahí donde la ha llevado su corazón. Hojarasca Acuática se da cuenta de que Corvino Plumoso cree que va a rechazarle, y su corazón late desbocado. Maulla que en el pasado ahí le llevó su corazón, pero el Clan del Trueno ya tiene a Carbonilla y servirá al clan por muchas estaciones; y además cuenta con la ayuda de Centella. Corvino Plumoso da un respingo y le pregunta si eso significa si irá con él, y la curandera lo afirma.

La joven apenas puede resistirse a la mirada de felicidad de los ojos de Corvino Plumoso. Siente una oleada de miedo, pues ahora no puede decepcionarlo y tiene que seguir adelante con todo aquello. El guerrero admite que también tiene miedo, y que no quiere dejar atrás ni a su clan ni a sus amigos, pues incluso tenía la esperanza de convertirse en líder algún día. Pero por encima de todo no quiere perderla, y es imposible que estén juntos si se quedan allí.

La joven curandera se restriega contra su costado, la calidez de su cuerpo la reconforta. Le pregunta adónde deberían ir; y Corvino Plumoso le dice que no hacia el bosque porque acabarían en lasmontañas o en lugares con demasidos Dos Patas. Añade que más allá del Clan del Viento hay colinas donde buscar un sitio, y que el cuidará de ella. Por un instante, su mirada se ensombrece y se aleja de ella, llena de recuerdos. Repite que cuidara de ella y le pregunta si está lista. Hojarasca Acuática pregunta si quiere que se marchen ya, y el guerrero replica si no cree que es lo mejor.

Hojarasca Acuática estuvo a punto de sollozar que quiere despedirse, aunque sabe que es imposible. Decir adiós causaría ira, dolor y confusión, y quizá sus clanes les impidieran marcharse. Responde que tiene razón, intentando sonar valiente y optimista, y que está lista. Corvino Plumoso le toca la coronilla con el hocico y le da las gracias, prometiendo que hará todo lo que pueda para que no se arrepienta de eso. Le dan la espalda al lago y suben la colina. Ante ellos, el sol naciente llena el cielo con regueros llameantes, mientras dejan atrás a sus clanes y todo lo que conocen.

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