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¿Cómo podía su hermana pensar siquiera en renunciar a su vida en el Clan del Trueno? ¿Es que su familia, sus amigos y su trabajo como curandera no significaban nada para ella?

—Narrador sobre la tristeza de Esquiruela en Crepúsculo, página 260

El siguiente artículo contiene información detallada del capítulo 18 de Crepúsculo. Si estás buscando un resumen más corto del libro, por favor mira la cronología.

Resumen Editar

Esquiruela ha salido en la patrula del alba con Cenizo y Espinardo para inspeccionar la frontera del Clan de la Sombra. Todo está tranquilo. Las marcas olorosas del Clan de la Sombra son intensas y recientes. Esquiruela le pregunta a Cenizo si ha captado el olor de alguno de esos mininos domésticos, y el guerrero dice que no, con los ojos brillantes de satisfacción, y que debieron darles un buen susto. La joven agita las orejas y responde que eso espera.

Cenizo mueve la cola para llamar a Espinardo, que ha estado renovando las marcas olorosas del Clan del Trueno, y la patrulla vuelve al campamento. El sol está saliendo cuando atraviesan el túnel de espinos, el suelo está moteado con la sombra de las hojas nuevas, y la joven guerrera se detiene en la boca del túnel, arqueando el lomo para desperezarse y deja que el calor se filtre por su pelaje.

Carbonilla la llama, cojeando hacia ella, y le pregunta si ha visto a Hojarasca Acuática. Esquiruela siente una llamarada de alarma en el pecho y responde que no, que han estado en la frontera con el Clan de la Sombra. Está a punto de añadir que Hojarasca Acuática sólo va a la frontera con el Clan del Viento, pero se contiene. Carbonilla asiente y Esquiruela se da cuenta de que la curandera sabe lo que no ha expresado en palabras.

Carbonilla maulla que la vio anoche, pero se interrumpe agitando las orejas. Esquiruela se pregunta qué es lo que se calla. La curandera añade que cuando se despertó su lecho estaba frío y su olor no era fresco, por lo que no ha pasado la noche allí. Esquiruela exclama que siempre vuelve antes del amanecer. Carbonilla entorna los ojos, y la joven se estremece, preguntándose si la curandera se enfadaría por saber el secreto de su hermana. Se disculpa, pero la gata la detiene con un movimiento de la cola y contesta que sabe que está viéndose con Corvino Plumoso.

Esquiruela siente que se le eriza el pelaje. Sólo sabe que su hermana tenía alguna razón para escabullirse del campamento, pero no tenía ni idea de por qué lo hacía. Exclama que no puede ser verdad, pues Corvino Plumoso ama a Plumosa. Carbonilla contesta que Plumosa está muerta y que es posible amar más de una vez en la vida. La pregunta si nunca se ha fijado en cómo se miraban en las Asambleas y adónde se creía que iba Hojarasca Acuática todas esas noches.

La guerrera se la queda mirándola, muda de la impresión, pensando que Hojarasca Acuática es curandera. Entonces recuerda cómo había percibido los caóticos sentimientos de su hermana, una mezcla de culpabilidad y emoción, y supo que Carbonilla tiene razón. Se siente culpable, estaba tan distraída con su nueva amistad con Cenizo que no había intentado averiguar por qué su hermana estaba tan inquieta.

Le pregunta a Carbonilla si cree que se ha ido al Clan del Viento para estar con Corvino Plumoso. La curandera dice que tal vez, y la guerrera pregunta si el Clan del Viento la aceptará. Carbonilla responde que Hojarasca Acuática es una gata valiosa para cualquier clan, pero que no pueden estar seguras. Añade que anoche la siguió cuando salió del campamento y discutieron, diciendo ambas cosas que no deberían haber dicho; y tal vez esté deambulando por el territorio del Clan del Trueno esperando a calmarse antes de regresar.

Carbonilla habla con convicción, sin expresar ningún sentimiento. Esquiruela se pregunta si su frialdad procede de la ira y la decepción por la traición de Hojarasca Acuática. Pero cuando la curandera se da la vuelta, la oye murmurar que ojalá el Clan Estelar acompañe a Hojarasca Acuática y la traiga de vuelta. La angustia de su voz delata lo apenada que está por la desaparición de su aprendiza.

El campamento comienza a despertar a su alrededor. Dalia aparece por la entrada de la maternidad, bizquea perezosamente ante la luz del sol y llama a sus hijos, que acuden corriendo y se revuelcan delante de su madre. En el otro lado del claro, Tormenta de Arena sale de la guarida de los guerreros con Nimbo Blanco y Manto Polvoroso para una patrulla de caza, saludando a Esquiruela y a Carbonilla al pasar ante ellas. Un instante después, Zarpa Candeal y Betulo aparecen por la guarida de los aprendices, discutiendo sobre a quién le toca ir a por bilis de ratón para las garrapatas de los veteranos.

Esquiruela sabe que no pasará mucho tiempo antes de que alguien repare en la ausencia de Hojarasca Acuática y comenzara a hacer preguntas. Carbonilla maulla que va a contárselo a Estrella de Fuego. Esquiruela corre tras ella y le pide que no se lo cuente a nadie, que saldrá a buscarla ya que a lo mejor puede traerla de vuelta antes de que alguien advierta que ha desaparecido. Carbonilla vacila, pero después asiente y le da las gracias, diciendo que es muy importante encontrarla, pues si no regresa perderá muchas cosas. Desviando la mirada, añade que no cree que entienda hasta qué punto la necesita su clan. Esquiruela se da media vuelta y cruza el túnel de espinos.

Se dirige directamente hacia la frontera del Clan del Viento. A pesar de lo que había dicho Carbonilla, no cree que Hojarasca Acuática esté deambulando enfurruñada por el territorio del Clan del Trueno. Su hermana nunca se enfurruñaba, aunque tal vez ahora ya no la conoce tan bien como pensaba. Se detiene a saborear el aire, buscando cualquier rastro de Hojarasca Acuática.

En voz alta, maulla que si no la encuentra en la frontera tendrá que entrar en el territorio del Clan del Viento. Una voz le pregunta que por qué entraría. Esquiruela pega un salto, y le espeta a Zarzoso que le ha dado un susto. Traga saliva mientras el atigrado sale de debajo de un avellano. El guerrero insisite en lo que decía sobre el Clan del Viento, pues ya tienen suficientes problemas con Estrella de Bigotes. Esquiruela replica que no quiere problemas y que tiene que encontrar a Hojarasca; Carbonilla cree que se ha ido al Clan del Viento para estar con Corvino Plumoso. Zarzoso agita las orejas y contesta que es curandera. Esquiruela le fulmina con la mirada y le espeta que le diga algo que no sepa.

Zarzoso se muestra tan imperturbablemente tranquilo que Esquiruela está a punto de desquiciarse. El guerrero maulla que tiene razón y que tienen que ir a por ella, pues no quieren que Estrella de Bigotes crea que están expulsando a sus gatos. Al ver que Esquiruela suelta un bufido, añade que también quieren que Hojarasca Acuática regrese, pues está cometiendo un error al abandonar a su propio clan. Esquiruela exclama que ha perdido la cabeza y que tiene que encontrarla antes de que se entere Estrella de Fuego.

Zarzoso pregunta si cree que Hojarasca Acuática querrá volver, pues no pueden obligarla. Esquiruela espeta que tiene que volver; pero el guerrero atigrado responde que si se ha unido al Clan del Viento, habrá sido una decisión difícil y no será sencillo que cambie de opinión. Esquiruela replica que tiene que intentarlo y que de todas formas necesita saber dónde está. Zarzoso la pregunta si puede percibir algo, como cuando hicieron el viaje al lugar donde se ahoga el sol.

Esquiruela acude a esa extraña conexión que siempre ha compartido con su hermana. Trata de imaginarse a Hojarasca Acuática y por un instante capta un rastro de viento en el páramo, pero luego se esfuma. Le dice a Zarzoso que no la ve por ningún lado. El atigrado se incorpora y la contesta que ahí parados no resolverán nada. La gata rojiza le mira sorprendida y le pregunta si va con ella. Zarzoso responde que si va al Clan del Viento necesitará a alguien conella, pues últimamente los gatos del Clan del Trueno no son los invitados preferidos de Estrella de Bigotes.

La gratitud inunda a Esquiruela como un cálido baño de sol. A pesar de sus sentimientos hacia las ambiciones personales de Zarzoso y del empeño del guerrero en confiar en Alcotán, no se le ocurre nadie mejor para que la ayudara en aquel momento tan difícil. Se dirigen hacia la fronteraen silencio. Esquiruela aún está demasiado conmocionada para hablar. Se pregunta cómo puede su hermana pensar en renunciar a su vida en el Clan del Trueno, y si sus amigos, su trabajo como curandera y su familia no significaban nada para ella. Siente un hormigueo por el cuerpo al pensar cómo le explicaría a su padre adónde había ido Hojarasca Acuática.

El sol brilla en un cielo azul y salpicado de pequeños jirones de nubes. El rocío destella en la hierba y en las telarañas tejidas entre los arbustos, y los helechos han empezado a desplegar las hojas nuevas por todo el bosque. Esquiruela capta el intenso y fresco olor de la vegetación en creciiento, pero ni siquiera el correteo de presas en el sotobosque la distraía de sus cavilaciones. Al mirar de reojo a su compañero de patrulla, se encuentra con los ojos de Zarzoso,y en ellos sólo ve una serena solidaridad. Entonces comprende que él debe de entender en parte sus sentimientos, porque también había perdido a su hermana por otro clan.

Le pregunta a Zarzoso si se sintió así cuando Trigueña se marchó al Clan de la Sombra. Zarzoso espera hasta que pasaron por debajo de unos helechos para contestar, y responde que al principio se sintió tan solo que creyó que no lo soportaría, pero sabía que tenía que respetar su decisión; y Trigueña y él siguieron siendo amigos, aunque estén en clanes distintos. Esquiruela piensa que aun así no es lo mismo, y que además Trigueña no es curandera.

Siguen el arroyo corriente arriba pr el lado del Clan del Trueno, saboreando el aire cada pocos pasos en busca de señales de Hojarasca Acuática. Cuando los árboles dan paso al páramo pelado, Esquiruela capta un débil rastro, pero era viejo, al menos de la noche anterior y se acaba al borde del arroyo. Se lo indica a Zarzoso, que olfatea la hierba asiente. Maulla que sin duda se dirigía al territorio del Clan del Viento.

Cruza el arroyo y Esquiruela lo sigue, chapoteando por el agua que fluye sobre los guijarros. En la otra orilla encuentran más rastros del olor de Hojarasca Acuática, mezclado con otro. Zarzoso maulla que parece el olor de Corvino Plumoso. Esquiruela coincide diciendo que seguro la estaba esperando allí. Siente que sus últimas esperanzas se desvanecen, y por primera vez es consciente de que podría haber perdido a su hermana para siempre.

Personajes Editar

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