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Esquiruela sintió deseos de gritar. Hojarasca Acuática también había perdido mucho. Sin duda debía amar muchísimo a Corvino Plumoso para renunciar a todo por él. <<¿Haría yo eso por Cenizo?>>, se preguntó. De algún modo, creía que no. <<¿Y por Zarzoso?>> Parpadeó, consciente de que no podía responder a esa pregunta.

—Narrador sobre las dudas de Esquiruela en Crepúsculo, página 271

El siguiente artículo contiene información detallada del capítulo 19 de Crepúsculo. Si estás buscando un resumen más corto del libro, por favor mira la cronología.

Resumen Editar

Zarzoso propone que lo mejor es ir directos al campamento, y añade que espera que Estrella de Bigotes esté de humor para recibirles. Esquiruela maulla decidida que no va a volver a casa sin haber hablado con su hermana. La guerrera espera que Estrella de Bigotes no intentase impedirles ver a Hojarasca Acuática. Se había mostrado hostil en la última Asamblea, y se siente muy vulnerable al cruzar el páramo, donde pueden descubrirlos fácilmente. No deja de examinar las laderas desnudas en busca de gatos, y aun así da un respingo cuando una patrulla aparece por detrás de una roca y corre hacia ellos.

Esquiruela suelta un bufido y maulla que son Manto Trenzado y Turón. Se detienen y esperan a los gatos del Clan del Viento. Junto a los dos guerreros hay un aprendiz que no reconoce. Se le encoge el estómago al ver la hostilidad en los ojos de Manto Trenzado.

El guerrero les gruñe que qué hacen en su territorio. Zarzoso contesta que tienen que hablar con Estrella de Bigotes. Manto Trenzado sacude la cola y pregunta qué quiere Estrella de Fuego esta vez. Zarzoso responde que eso se lo dirán a su líder. Manto Trenzado y Turón intercambian una mirada. Esquiruela se pregunta si se tendrán que abrir paso peleando.

Al fin, el guerrero del Clan del Viento suelta un resoplido de disgusto, y maulla que ya saben por qué están allí y que imagina que Estrella de Bigotes querrá oír lo que tengan que decir. Él y Turón se apartan para dejar pasar a Zarzoso y Esquiruela, mientras el aprendiz les observa con ojos llameantes y acusadores. La guerrera le lanza una mirada de extrañeza a su compañero, pero Zarzoso parece igual de desconcertado. Manto Trenzado debía estar hablando de Hojarasca Acuática, aunque le parece absurdo que esté tan enfadado por el hecho de que una gata de otro clan quisiera unirse al suyo.

Los dos guerreros del Clan del Viento les escoltan hasta el campamento. Cuando inician el ascenso hacia la hondonada, el aprendiz se adelanta para avisar a los miembros de su clan, y cuando llegan al borde de la hondonada, ven a Estrella de Bigotes aguardándolos junto a un montón de rocas en el centro del claro. A su lado estaba Perlada y un par de guerreros, todos contemplaban con expectacion cómo Zarzoso y Esquiruela bajaban la hondonada. No habí rastrro de Hojarasca Acuática y Corvino Plumoso.

Estrella de Bigotes da un paso adelante con las orejas hacia atrás. Maulla que imagina que les ha enviado Estrella de Fuego, y pregunta si han ido a explicar por qué el Clan del Trueno les ha robado a uno de sus guerreros. Esquiruela nota que la furia la recorre, y avanza hasta quedar hocico con hocico con el líder. Espeta que cómo se atreve a llamarles ladrones. Enmudece cuando Zarzoso le da un golpe en la boca con la cola; la joven lo fulmina onero los ojos del guerrero le envian una clara advertencia. Flexionando las uñas y a su pesar, da un paso atrás.

El atigrado inclina la cabeza ante el líder, y maulla que el Clan del Trueno no le ha arrebatado ningún guerrero; pregunta si ha desaparecido uno de los suyos. Esquiruela interviene preguntando si se trata de Corvino Plumoso. Estrella de Bigotes entorna los ojos, pero antes de que pueda hablar, Perlada afirma que Corvino Plumoso está desaparecido y pregunta si saben donde está. Suena desesperada, y la joven guerrera recuerda que es la madre de Corvino Plumoso.

Estrella de Bigotes pide silencio, fulminando con la mirada a la guerrera gris, pero ésta no se amilana. Zarzoso pregunta cuando vieron a Corvino Plumoso por última vez, pues tal vez puedan ayudarles. Manto Trenzado bufa que no quieren la ayuda del Clan del Trueno, pero Estrella de Bigotes le manda callar con un movimiento de la cola. Maulla que anoche Corvino Plumoso no durmió en la guarida de los guerreros y al seguir su rastro, éste llevaba a la frontera con el Clan del Trueno. Allí su olor se mezclaba con el de un miembro de su clan, y estaba claro que se habían reunido en ese lugar.

Turón se pone al lado de su líder y pregunta que si no sabían nada de Corvino Plumoso, por qué habían ido allí y si saben con qué miembro de su clan se reunió. Esquiruela asiente y responde que se reunía con Hojarasca Acuática, que también ha desaparecido, y han seguido su rastro hasta la frontera. Perlada exclama que Hojarasca Acuática es curandera. Esquiruela replica que los curanderos tienen los mismos sentimientos que cualquier otro.

Estrella de Bigoets bufa indignado y dice que ha quebrantado las normas del Clan Estelar. Esquiruela le espeta que Corvino Plumoso la habrá convencido para que se vaya con él. Zarzoso le lanza otra mirada de advertencia, y maulla a Estrella de Bigotes que está cometiendo un error al ver al Clan del Trueno como enemigos, pues tienen que trabajar juntos para encontrar a los gatos desaparecidos. Es evidente que Estrella de Bigotes está haciendo un gran esfuerzo para controlar su ira, cuando se calma, suena desconcertado; maulla que si Corvino Plumoso no está con ellos, adónde ha podido ir. Perlada repite la pregunta, desesperada. Zarzoso maulla que pueden tratar de averiguarlo siguiendo su rastro oloroso, y Perlada se ofrece a hacerlo. Estrella de Bigotes asiente y la dice que lleve a más gatos con ella. Esquiruela maulla que ellos también van.

Perlada le hace una seña a Oreja Partida y los cuatro salen del campamento y se dirigen al punto de la frontera en que habían captado por última vez el olor de Corvino Plumoso. Esquiruela se siente con cada paso más angustiada, preguntándose si su hermana está a salvo internándose en un territorio desconocido con un solo gato, y cómo puede sobrevivir sin el apoyo de sus clanes. Se promete que van a encontrarlos, pues están cometiendo un gran error.

Perlada es la primera en captar de nuevo los rastros olorosos y hace una seña con la cola. Los cuatro guerreros se dividen dejando unas colas de distancia entre cada uno, con el hocico pegado al suelo por si los gatos que seguían se separaban. Pero los dos rastros continúan juntos y se internan en las colinas. A Esquiruela se le cae el alma a los pies. Hasta ese momento, se había aferrado a la esperanza de que encontrarían a Hojarasca Acuática y a Corvino Plumoso escondidos en el límite del territorio, pero ahora tiene que admitir que han huido de verdad.

El lago desaparece tras un montículo del páramo. Las colinas son cada vez más empinadas e inhóspitas, llenas de rocas que afloran entre una hierba áspera. Esquiruela empieza a sentir frío y cansancio. No entiende cómo Hojarasca Acuática ha encontrado las fuerzas necesarias para internarse en aquél paraje tan agreste, y piensa que sin duda estaba desesperada. Al final, Zarzoso se detiene en lo alto de una loma. Más allá, el suelo desciende enuna interminable pendiente pedregosa, con unos pocos espinos achaparrados. Maulla que ya no capta su olor.

Los cuatro intercambian una mirada de preocupación. Sin darse por vencidos, empiezan a explorar la cima del cerro, tratando de hallar el rastro oloroso; sin éxito. Esquiruela se lanza ladera abajo, notando bajo sus patas las afiladas aristas rocosas. Allí tampoco hay olores conocidos ni nada que le indique por dónde habían ido su hermana y el guerrero del Clan del Viento.

Oreja Partida maulla que es inútil yque nunca les encontrarán. Zarzoso coincide con él y dice que lo mejor será que regresen. Esquiruela protesta y dice que no pueden dejar que se vayan así. Zarzoso señala con la cola el inhóspito paisaje, las laderas pelada y el cielo, y responde que pueden estar en cualquier parte. Prlada maulla con los ojos ensombrecidos de tristeza que Zarzoso tiene razón, y que no pueden hacer nada más. Zarzoso se acerca a su compañera de clan para posar la cola sobre su hombro, y le dice con dulzura que no podrán localizarlos si ellos no quieren que los encuentren.

Esquiruela quiere insistir en que sí pueden, pero en lo más profundo de su ser sabe que Hojarasca Acuática y Corvino Plumoso se han ido. No va a volver a ver a su hermana. Gira la cabeza para restregar su mejilla contra Zarzoso, dejando que el familiar olor del guerrero la reconforte. Ellos dos han pasado muchas peripecias juntos para conducir a los clanes hasta su nuevo hogar. Le alegra que esté allí, ayudándola en aquella desesperada situación.

Cuando llegan de nuevo a la frontera del Clan del Viento, el sol está a punto de hundirse en el horizonte. Esquiruela se despide de Perlada y Oreja Partida y, exhausta, vadea el arroyo derás de Zarzoso, preguntándose qué le dirían a Estrella de Fuego. Maulla que están perdiendo a todos los gatos con los que viajan en busca de Medianoche, Borrascoso, Plumosa y ahora Corvino Plumoso. Pregunta si eso significa que el Clan Estelar no quiere que se instalen allí. Zarzoso niega con la cabeza y responde que está seguro que ese es el lugar donde querían que estuviesen lso clanes, y que nunca pensaron que sería fácil adaptarnos a su nuevo hogar. Esquiruela murmura que jamás pensó que llegara a ser tan difícil.

Aunque el sotobosque está oscuro, unos pocos rayos de sol todavía llegan a la hondonada rocosa, tiñéndo el claro con una luz rojo sangre. Esquriuela reprime un estremecimiento, y se pregunta si un curandero pensaría que eso es una señal del Clan Estelar. En cuanto entra a la hondonada, supo que el todo el clan ha notado la ausencia de Hojarasca Acuática. Fronda y Manto Polvoroso están junto al montón de carne fresca con las cabezas muy juntas. Fronde Dorado, Cenizo y sus dos aprendices forman un grupo nervioso delante de la guarida de los aprendices. Los veteranos han salido de su refugio, y debajo de la Cornisa Alta, Estrella de Fuego está hablando con Tormenta de Arena, Carbonilla y Centella. Los únicos que no parecen haber advertido que pasa algo eran los cachorros de Dalia, que retozan alegremente por el suelo polvoriento frente a la maternidad.

Esquiruela repara en que la mayoría de los gatos se vuelven para mirarla, y sus ojos le abrasan la piel mientras cruza el claro con Zarzoso. Percibe una leve oleada de esperanza en sus compañeros, esperanza que se desvanece al ver que Hojarasca Acuática no los acompaña.

Estrella de Fuego se dirige hacia ellos, pero Centella es la que llega primero. La guerrera se disculpa, con su ojo bueno lleno de culpabilidad, y se le quiebra la voz de pesar. Maulla que no estaba intentando ocupar el lugar de Hojarasca Acuática. Esquiruela responde con torpeza que está segura que no se ha marchado por su culpa. Sabe de sobra que su hermana se sentía desdichada porque la guerrera está encargándose de sus obligaciones como curandera.

Estrella de Fuego se detiene delante de su hija y pregunta lo que ha ocurrido y lo que han averiguado. Tormenta de Arena añade si la han encontrado. Otros gatos los rodean, repitiendo la pregunta de Tormenta de Arena, algunos mencionando a Corvino Plumoso. El secreto de Hojarasca Acuática ya no era un secreto. Probablemente Carbonilla se había visto obligada a contarle al clan todo lo que sabía.

Es Zarzoso quien da explicaciones; les cuenta que decidieron ir al campamento del Clan del Viento. Carbonilla llega cojeando y pregunta si han hablado con Hojarasca Acuática. Zarzoso niega con la cabeza y dice que no estaba en el Clan del Viento; ella y Corvino Plumoso habían abandonado el territorio. Han seguido su rastro con un par de guerreros del Clan del Viento, pero los han perdido en las montañas. Concluye que se han ido. Carbonilla se lamenta, con el pánico en sus ojos. Estrella de Fuego y Tormenta de Arena se apoyan entre ellos, y Tormenta de Arena maulla en voz baja que la han perdido. Estrella de Fuego maulla que todo el clan la ha perdido.

Esquiruela siente deseos de gritar. Hojarasca Acuática también había perdido mucho. Sin duda debe amar mucho a Corvino Plumoso para renunciar a todo por él. Se pregunta si haría eso por Cenizo, y cree que no. Se hace la misma pregunta por Zarzoso y parpadea, consciente de que no puede responder a esa pregunta.

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