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¡Corvino Plumoso! No puedo quedarme aquí. Tengo que volver.

Hojarasca Acuática tomando una desición en Crepúsculo, página 281

El siguiente artículo contiene información detallada del capítulo 20 de Crepúsculo. Si estás buscando un resumen más corto del libro, por favor mira la cronología.

Resumen Editar

Hojarasca Acuática se detiene en lo alto de una cresta, procurando no pensar en el dolor que siente en las patas mientras vuelven a mirar atrás. Hace ya mucho que no ven el lago ni los árboles, y ante ella se despliegan montañas desconocidas. Abre la boca y capta el penetrante olor de la hierba del páramo y un rastro a conejo. El sol está descendiendo, pero no se ven árboles o arbustos donde Corvino Plumoso y ella puedan cobijarse para pasar la noche.

El guerrero del Clan del Viento llega hasta donde está ella y se detiene a su lado. La joven curandera nota que el calor invade sus cansadas patas cuando el pelaje de Corvino Plumoso roza el suyo. Aún le da valor y esperanza, a pesar de que todo lo demás le parece extraño y aterrador. Se pregunta qué pasa con todo lo que ha dejado atrás. Intenta imaginarse qué está ocurriendo en el campamento de su clan. Estrella de Fuego estaría furioso por haberlos abandonado sin decir ni una palabra. Carbonilla tendría que encontrar una nueva aprendiza. Esquiruela la echaría de menos... Una descarga de dolor la estremece, casi suficiente para hacer que diera la vuelta y se encaminara hacia el lago. Pero, ¿cómo va a regresar ahora, cuando todos saben lo que ha hecho y el guerrero del Clan del Viento ha huido con ella? No importa nada mientras tuviera a su lado a Corvino Plumoso. Su amor por él le producía un cosquilleo desde las orejas hasta la punta de la cola y tiene que seguir creyendo que su decisión es la correcta.

El guerrero maulla que sólo un poco más, tocándole la oreja con el hocico, y que tienen que encontrar un sitio para dormir antes de que oscurezca. Hojarasca Acuática se obliga a seguirlo por la cresta. Han estado caminando todo el día, a pesar de que ninguno ha dormido la noche anterior, y la joven se siente más agotada de lo que ha estado en toda su vida.

De pronto, Corvino Plumoso se detiene, señalando con la cola hacia abajo, y la dice que mire. La joven curandera ve que más adelante el suelo desciende hasta una hondonada rocosa. En el fondo hay una pequeña charca, sombreada por un par de espinos retorcidos porel viento. Le da las gracias al Clan Estelar por el refugio y el agua.

Haciendo acopio de sus últimas fuerzas, baja a saltos la ladera, resbalando sobre las piedras sueltas, hasta llegar junto a la charca y pudo beber. El recuerdo de su última visita a la Laguna Lunar inunda su mente, y una vocecilla en su mente le dice que ya no es curandera. Pero esto tampoco importa. Recuerda que Jaspeada le había dicho que siguiera a su corazón. Está haciendo lo correcto.

El guerrero gris oscuro se reune con ella junto a la charca y observa el agua, diciendo que no ve peces. Sus palabras le recuerdan a Hojarasca Acuática lo hambrienta que está. Lo único que ha comido en todo el día era un campañol escuálido que había compartido con Corvino Plumoso junto al arroyo, poco después de ponerse en camino. Ahora parece que han pasado lunas.

Le dice a Corvino Plumoso que puede cazar un conejo para ambos cuando se haga de día, pues se le da bien cazar en espacios abiertos y le dice que espera que la enseñe. Él le contesta que aprenderá rápido pero que no tienen por qué esperar a mañana,pues allí debe haber algún tipo de presas. Se queda quieto con la boca abierta, saboreando el aire. Hojarasca Acuática permanece a su lado, con las orejas erguidas, hasta que capta el sonido de una criatura que corretea debajo de los espinos. Un segundo después ve a un ratón,y adopta la postura del cazador.Con un ronroneo de satisfacción, se abalanza sobre él.

En el mismo instante, un segundo ratón sale disparado entre las hojas secas. Corvino Plumoso lo atrapa con una zarpa. Maulla que qué la había dicho, acercándose a ella para poder comer juntos. Encuentran una pequeña extensión de arena debajo de las ramas de uno de los achaparrados espinos, donde devoran los ratones con un par de bocados hamrbientos.

Hojarasca Acuática maulla que tenía razón sobre las presas y que se alegra que esté allí, pues estaba asustada sin él. Corvino Plumoso la promete que siempre cuidará de ella. Añade que mañana encontrarán unlugar para vivir, pues al fin y al cabo los clanes encontraron el lago y ellos no necesitan un territorio tan grande porque sólo son dos. La joven curandera asiente y maulla que esos montes no pueden continuar eternamente. El guerrero la tranquiliza diciendo que estarán bien. Hojarasca Acuática responde que lo sabe,y su voz se apaga al dormirse de agotamiento.

Se halla en un lugar oscuro, y nota el frío en sus patas, que pisan una hierba cubierta de rocío. A su alrededor se alzan gruñidos aterradores, pero no puede ver de dónde proceden, a pesar de mirar frenéticamente de un lado a otro. Luego se da cuenta de que la oscuridad que la envuelve era una nube de niebla negra que se desplaza con rapidez, y que se abre unos instantes para mostrarle las olas que lamen la orilla del lago. Su sueño la ha llevado hasta su hogar, pero entonces percibe el intenso hedor de la sangre, y ve que el agua del lago era una marea de un rojo escarlata que la tierra de la orilla succiona con rapidez. Exclama con voz estrangulada, y una voz en su cabeza dice "antes de que haya paz, la sangre derramará sangre y el lago se tornará rojo". Se le eriza hasta el último pelo del cuerpo. Ha dejado a su clan muy lejos, ¿por qué no puede escapar de la espantosa profecía del Clan Estelar?

Los gruñidos se apagan, pero reaparecen de nuevo a sus espaldas, más desgarradores que antes. Hojarasca Acuática se da la vuelta. La niebla negra sigue ondulándose a su alrededor, aunque puede ver que dentro de ella se mueven unas figuras enormes y pesadas. Están demasiado borrosas para reconocerlas, pero vislumbra garras abiertas, fauces que muerden el aire y ojos llenos de malicia. Una gigantesca masa oscura se alza ante ella, amenazante, y una zarpa se abalanza hacia su rostro, rozándole los bigotes y los ojos. La joven salta hacia atrás, y nota un líquido pegajoso alrededor de sus patas. El hedor de la sangre le llena la nariz y la boca. Aulla al Clan Estelar que la ayude.

Sus ojos se abren de golpe. Está tumbada en la hondonada del páramo, con ramas de espino sobre la cabeza, y Corvino Plumoso a su lado. Toma una bocanada de aire, aliviada. Luego se da cuenta de que el guerrero del Clan del Viento está levantándose, con toda la musculatura en tensión, y que mira fijamente a la oscuridad. Corvino Plumoso pregunta con fiereza quién anda ahí.

Hojarasca Acuática oye unas pisadas acercándose. El guerrero se coloca delante de ella en un gesto instintivo de protección, y la gata se asoma a sus espaldas. Apenas pudo distinguir una figura oscura que se mueve lentamente, como las de su sueño. Se pregunta si de verdad está despierta. Justo en ese momento, una nube que cubre la luna se desplaza, y su luz plateada baña la hondonada, revelando a una criatura de gran tamaño y espeso pelaje, con una ancha franja blanca en su hocico puntiagudo: un tejón.

La joven se pone en pie de un salto y suelta un bufido, pero Corvino Plumoso maulla que no pasa nada, pues es Medianoche. Sin dejar de temblar, Hojarasca Acuática observa a la vieja tejona. Se pregunta qué hace allí Medianoche, pues vivía en el lugar donde se ahoga el sol. Da un paso adelante con curiosidad. Siempre ha querido conocer a la tejona que había avisado a su hermana y a Zarzoso de que los Dos Patas estaban destrozando el bosque, y de que los clanes debían marcharse cuanto antes. Sin ella, jamás habrían encontrado el nuevo hogar que el Clan Estelar había escogido para ellos.

Medianoche saluda sorprendida a Corvino, y dice que ni siquiera ella preveía encontrarle allí. El joven responde que ellos tampoco esperaban verla, y que ahora su nombre es Corvino Plumoso, en honor a Plumosa. Hojarasca Acuática se estremece; Corvino Plumoso parece percibir que está incómoda y la atrae hacia él con un movimiento de la cola. Se la presenta a Medianoche. La joven inclina la cabeza y maulla que se alegra de conocerla y que ha oído hablar mucho de ella. La tejona contesta que ella también ha oído hablar mucho de ella por su hermana, y la pregunta si el Clan Estelar le muestra parte del futuro. Hojarasca Acuática responde que es curandera, y en su interior se dice que al menos lo ha sido hasta ahora.

La vieja tejona pasea la mirada entre ella y Corvino Plumoso, y les dice si han huido. Hojarasca Acuática se pone tensa, y se pregunta si Medianoche sabe quehan escapado, y si por eso ha ido a buscarles. Le pregunta con cautela que cómo lo sabe. Antes de que Medianoche pueda responder, Corvino Plumoso se adelanta y maulla que sólo podían marcharse, pues pertenecen a clanes distintos y era imposible que estuvieran juntos. Medianoche lo interrumpe y pregunta si eso quiere decir que esstán solos ahí, y que donde están los demás. Corvino Plumoso responde que están en sus respectivos territorios junto al lago. Medianoche pregunta si entonces no lo saben.

Hojarasca Acuática saca las garras y pregunta qué es lo que no saben. La tejona baja la cabeza y responde que se avecina un gran problema, pues muchos de los de su especie están furiosos con los clanes, porque les han expulsado de sus hogares y van a atacarles para recuperar lo que es suyo. Hojarasca Acuática toma una bocanada de aire, asustada, y recuerda que ellos echaron de su territorio a una tejona con sus cachorros. Corvino Plumoso maulla que Alcotán echó a un tejón del Clan del Río.

La joven curandera apenas le oye. Siente un repentino ataque de vértigo al recordar su sueño de sangre y zarpas gigantescas. Pregunta si dice que van a atacar a los clanes. Corvino Plumoso preguntacon aspereza de qué lado está Medianoche. La tejona lo mira fijamente y le dice que no está de ningún gato, los gatos y los tejones podrían vivir en paz. Dice que ha hablado con los suyes pero que no quieren escucharla.

Corvino Plumoso se acerca más a Hojarasca Acuática y nota como tiembla. El guerrero pregunta qué planean hacer. Medianoche contesta que se reúnen muchos tejones y que van a atacar sus madrigueras y matar a muchos gatos. Hojarasca Acuática se da cuenta de que se refiere a sus campamentos, y se le eriza el pelo. Ella y Corvino Plumoso están a salvo, pero los clanes que han dejado atrás sucumbirían al ataque de los tejones y muchos de sus compañeros de clan serían asesinados. Susurra que no es posible.

Corvino Plumoso le pregunta a Medianoche qué hace allí. La tejona responde que va a avisarle a los clanes, y les pregunta si la ayudan. Hojarasca Acuática abre la boca para responder, pero Corvino Plumoso se adelanta, diciendo que no, pues han dejado a sus clanes para siempre. La curandera exclama que no, sintiendo un escalofrío de espanto de las orejas a la punta de la cola, pues tienen que ayudar a sus clanes o muchos gatos morirían. Los ojos del guerrero están llenos de dolor. Roza el hocico de la joven con el suyo y maulla que lo sabe, pero Medianoche va a ir a avisarlos y si la escuchan estarán a salvo. Le preguntan qué más pueden hacer, y la joven curandera enmudece, no estando segura de saber la respuesta. Corvino Plumoso insiste en que han llegado demasiado lejos y si regresan sabrán lo que han hecho y no podrán volver a marcharse. Añade que las cosas volverán a ser como eran o incluso peor, porque no podrán seguir viéndose y les vigilarán constantemente, por lo que sus esfuerzos no habrían servido de nada.

La joven curandera da un paso atrás, como si las garras de los tejones de su sueño le hubieran desgarrado la piel. Sabe que Corvino Plumoso tiene razón, si vuelven lo perderían todo. Sin embargo, ¿cómo pueden seguir adelante sabiendo el horrible peligro al que se enfrentaban sus compañeros de clan?

Medianoche les mira. Hojarasca Acuática ignora cuánto sabe la tejona sobre las obligaciones de los curanderos o sobre el código guerrero, que dice que los gatos de distintos clanes no pueden estar juntos. Pero en su mirada hay calidez y comprensión, como si captara las penalidades que han tenido que sufrir antes de tomarla decisión de marcharse.

La tejona murmura que el Clan Estelar les acompañe, y que el futuro queda en las manos de los antepasados guerreros, y que ella hará lo que pueda. Hojarasca Acuática le da las gracias. Se queda mirando cómo Medianoche asciende pesadamente la ladera, en dirección al territorio que ellos han abandonado. Le tiemblan las patas de culpabilidad y tristeza; sus compañeros de clan tienen problemas y ella está decidiendo conscientemente no ayudarlos.

Corvino Plumoso le toca la oreja con el hocico y le dice que duerman un poco más. Hojarasca Acuática se ovilla junto a él debajo de los espinos, pero el sueño no llega. Su mente está llena de imágenes de tejones que irrumpen en el campamento del Clan del Trueno lanzando dentelladas a sus compañeros. Ruega que el Clan Estelar esté con ellos. Su sueño le ha mostrado lo salvaje que iba a ser el ataque. Recuerda los sueños que los demás curanderos habían descrito en la Laguna Lunar, sueños de oscuridad y zarpas gigantescas. Y ahora ella ha recibido el mismo mensaje del Clan Estelar. Siente un cosquilleo: los guerreros estelares todavía la hablan. No ha mentido a Medianoche al decirle que es curandera. Sabe que Corvino Plumoso tampoco está dormido, el joven no deja de moverse, desvelado, incluso lo oye suspirar. Se aprieta más contra Hojarasca Acuática, como si intentara reconfortarla, o reconfortarse a sí mismo.

Al final, Hojarasca Acuática se sume en un sueño ligero y turbulento. Le parece flotar en una bruma gris, sin nada que le indique dónde está. De pronto, el vacío se quiebra con un alarido de agonía que pide ayuda al Clan Estelar. Hojarasca Acuática se levanta de un salto, temblando, y ve las ramas de espino recortadas contra un cielo rasgada por las primeras luces del alba. Ha reconocido la voz de su sueño: es Carbonilla.

Le maulla a Corvino Plumoso que no se puede quedar ahí y que tiene que volver. El guerrerse incorpora, con los ojos llenos de tristeza y maulla que lo sabe y que él siente lo mismo, tienen que ir a ayudar a sus clanes. El alivio inunda a Hojarasca Acuática, y siente que en aquel momento ama a Corvino Plumoso más que nunca porque él la entiende, y se preocupa por sus compañeros de clan tanto como ella por los suyos. Restriega el hocico levemente contra el de él, con un ronroneo. El guerrero maulla que es hora de que se pongan en marcha.

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