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Cenizo tenía que empezar a aprender que ella podía defenderse sola, pero por lo menos era sincero. Decía lo que pensaba, y nadie pondría en duda nunca su lealtad al Clan del Trueno. Si Zarzoso era como una profunda y oscura poza forestal, rodeada de árboles, Cenizo era como el lago, reluciente bajo el sol. De pronto, Esquiruela se dio cuenta de que ansiaba el sol.

Esquiruela planteándose elegir a Cenizo en Crepúsculo, página 123

El siguiente artículo contiene información detallada del capítulo 7 de Crepúsculo. Si estás buscando un resumen más corto del libro, por favor mira la cronología.

Resumen del capítulo Editar

PdV de Esquiruela Editar

Esquiruela se detiene junto a una mata de helechos, aspirando el aroma de las frescas hojas verdes. El rocío brillaba en las briznas de hierba, y el bosque parecía estar despertando tras el largo sueño de la estación sin hojas. Al volver a inspirar, capta el olor de un gato, que no era ni del Clan del Trueno ni del Clan de la Sombra, aunque estaba cerca de la frontera. Se queda inmóvil, escudriñando el terreno. La hoja de un helecho ondea y entre ella entrevé a un atigrado desconocido avanzando con sigilo.

Al principio piensa que es un gato descarriado que se había internado sin querer en su territorio, pero después comprende que debía de ser uno de los mininos domésticos a los que se había enfrentado Zarzoso cuando exploraro por primera vez los alrededores del lago. Aunque su casa estaba en el territorio del Clan de laSombra, a aquel atigrado no le importarían las fronteras de clan.

Adopta la postura de acecho y empieza a moverse con cautela, pero nada más dar un par de pasos oye que se acerca el resto de la patrulla: Espinardo, Cenizo y Hollín. Piensa que patean el bosque como si fueran caballos. Con un movimiento de la cola, les indica que se quedaran atrás, pero el atigrado ya les había detectado y salió disparado de los helechos. Esquiruela sale disparada tras él; y Cenizo le grita que se detenga. No le hizo caso y se lanza tras el intruso, decidida a darle un buen zarpazo en la oreja, pero acaba perdiéndole en una zona de espesa vegetación y suelta un bufido.

Se vuelve para reunirse con el resto de la patrulla. Para su sorpresa, los tres gatos la miraban con preocupación, y Hollín la llama cabeza de chorlito. Antes de reunirse con ellos, aparece Zarzoso y Tormenta de Arena. El atigrado le espeta que qué está haciendo. Esquiruela le explica que vio a uno de los mininos domésticos del territorio del Clan de la Sombra y que se supone que las patrulla fronterizas echan a los intrusos. Está desconcertada y furiosa por la hostilidad de Zarzoso. El atigrado le responde que no puede traspasar lafrontera de otro clan. Esquiruela empieza a decir que no las ha traspasado, y enmudecde al ver el árbol muerto que señalaba la frontera. No se había dado cuena de que había traspasado la frontera. Protesta diciendo que no ha captado ninguna marca olorosa, regresando al lado correcto de la frontera.

Cenizo olfatea el aire y comenta que las marcas son muy tenues, y le dice a Zarzoso que deje en paz a Esquiruela y que cualquiera habría cometido ese error. Tormenta de Arena le mira con los ojos entornados, maullando que Esquiruela puede responder por sí misma. La joven guerrera le hace un guiño de agradecimiento a Cenizo, y aunque no necesitaba que la defendieran, era amable al apoyara.

Esquiruela se disculpa y dice que no se ha dado cuenta. Espinardo coincide en que las marcasson débiles y que el Clan de la Sombra no las ha renovado en días. Tormenta de Arena maulla que es extraño, pues el Clan de la Sombra suele ser el primero en asegurarse de que nadie traspase sus fronteras. Esquiruela se encoge de hombros y dice que no se pueden quejar de que alguien traspase las fronteras si no se molestan en renovar las marcas olorosas. Zarzoso suspira y le da la razón, pero la advierte que tiene que tener más cuidado. Cenizo le asegura que lo tendrá, ganándose una mirada furiosa de la guerrera rojiza. Se enoja aun más al ver la mirada sorprendida de Tormenta de Arena, como si no pudiera creer que su hija dependiera de la protección de otro guerrero.

Cenizo continúa diciendo que no es responsabilidad suya decirle a Esquiruela lo que debe hacer. Zarzoso replica que es responsabilida de cualquier gato, con el pelo del cuello comenzando a erizarse, y le pregunta si quiere problemas con el Clan de la Sombra. Cenizo saca las uñas y espeta que esa no es la cuestión. Esquiruela comenza a protestar, pero Tormenta de Arena se coloca entre los tres guerreros y les interrumpe, maullando que será mejor que vuelvan al campamento antes de que aparezca el Clan de la Sombra.

Echa a andar hacia el campamento,seguida de Hollín y Espinardo. Cenizo y Zarzoso se quedan donde están, lanzándose miradas asesinas; y Esquiruela no puede soportarlo más. Le espeta a Cenizo que vaya delante; y el guerrero parece sorprendido pero la dice que la verá en el campamento. Sacude la cola con frustración y sigue al resto de la patrulla.

Zarzoso le dice con tono irónico que no puede culparlo por querer cuidar de ella. Esquiruela bufa que al menos hay un gato al que puede confiar su vida. A Zarzoso se le dilatan los ojos y le pregunta si sólo hay uno. Esquiruela replica que sí, que al menos Cenizo no pasa todo el tiempo con un gato de otro clan, uno que no es de fiar. El dolor que asomaba a los ojos de Zarzoso fue reemplazado por rabia. Le espeta que eso es lo que quiere, un guerrero leal que vaya detrás de ella para allanarle las dificultades del camino; le dice que jamás pensó que fuera así y que tenía un mejor concepto de ella. Esquiruela le espeta que piense lo que le de la gana.

Zarzoso le enseña los dientes y comienza a gruñir, pero antes que la guerrera diga algo la maleza de detrás susurra; al volverse ve que Cenizo ha regresado. Le gruñe que qué quiere; Cenizo parece desconcertado y se disculpa, diciendo que le extrañaba que no viniera y que había vuelto para ver si estaba bien, Esquiruela suspira y alisa el pelo del cuello, pensando que Cenizo tenía que aprender que podía defenderse ella sola, pero que al menos era sincero. Piensa que Zarzoso es como una profunda y oscura poza y Cenizo como el lago reluciente bajo el sol. De pronto, se da cuenta de que ansia más el sol.

Le dice a Cenizo que está bien, tocando su hocico con el suyo. Ambos se alejan de la frontera, pero la joven guerrera es consciente de la mirada de Zarzoso sobre ella.

Cuando Esquiruela llega al campamento, la hondonada está llena de actividad. Nimbo Blanco y Centella acababan de salir de la guarida de los guerreros, y Zarpa Candeal cruza corriendo el claro para reunirse con ellos, maullando. Los veteranos se habían acomodado al pie de las rocas que había debajo de la Cornisa Alta, y Estrella de Fuego descendía al claro desde su cueva.

Esquiruela pregunta qué es lo que ocurre cuando más guerreros salen de la guarida. Hojarasca Acuática la informa que Estrella de Fuego acaba de convocar una reunión; y la guerrera se da cuenta de que su hermana está un poco apagada, como si se estuviera recobrando de la reprimenda que le había echado Carbonilla por pasar la noche en el territorio del Clan del Rïo. También le informa que es hora de que Betulino se convierta en aprendiz. La joven guerrera pega un saltito y repara en Fronda, que está dando vigorosos lametazos a Betulino, quien se retorcía emocionado, con un orgulloso Manto Polvoroso cerca. Esquiruela pregunta quién va a ser su mentor, y Hojarasca Acuática le contesta que no lo sabe, algo más animada, mirando a su alrededor como si tratara de adivinar quién sería el mentor del cachorro.

La joven guerrera se sienta con Cenizo entre los otros gatos. A Esquiruela le gustaría ser la mentora de Betulino, pero da por hecho que era demasiado joven para ser mentora y hay más gatos experimentados en el clan. Además, Tormenta de Arena le lanza una dura mirada al pasar junto a ella desde la guarida de Estrella de Fuego, probablemente le había contado al líder lo sucedido en la frontera del Clan de la Sombra. Suspira resignada y se dice que tendría que empezar a pensar antes de actuar si quiere que le otorguen la confianza de tener un aprendiz.

Cuando se reunieron todos los gatos, Estrella de Fuego llama a Betulino con un movimiento de la cola. El cachorro echa a andar hacia él, temblando ligeramente, y se planta con la cabeza y la cola bien altas. Esquiruela siente una oleada de admiración por él. Piensa en las hermanas de Betulino, Alercina y Carrasquilla, que habían muerto de inanición cuando los Dos Patas arrasaron el bosque. Betulino había mostrado gran valor teniendo en cuenta lo pequeño que era.

Entonces repara en Zarzoso, que estaba sentado solo con los ojos llameantes de ambición mientras miraba a Betulino. Esquiruela se da cuenta de lo ansioso que estaba por tenerlo como aprendiz, y se preguntapor qué podía importarle más que a los otros. De repente, entiende el motivo, y unas frías garras le atenazan el estómago. Un guerrero sólo podía convertirse en lugarteniente si había sido mentor al menos una vez, y al no saber qué había pasado con Látigo Gris, Estrella de Fuego debía elegir pronto un sucesor. No pudo evitar preguntarse qué es lo que estaba dispuesto a hacer para alimentar una ambición tan voraz, ¿Se convertiría, como su padre, en un asesino?

Estrella de Fuego aguarda a que el clan guarde silencio antes de empezar. Comienza diciendo que es un buen día para el Clan del Trueno, y que con el nombramiento de un nuevo aprendiz demuestran que el clan sobrevivirá y se mantendrá fuerte. Le entrega el nombre de aprendiz a Betulino: Betulo. El cachorro asiente con entusiasmo. Estrella de Fuego elige a Cenizo como mentor de Betulo.

La joven guerrera nota que los ojos de Zarzoso llameaban de incredulidad, y el guerrero tensa los músculos como si fuera a saltar, pero se contiene. Cuando Esquiruela mira a Cenizo, ve que el gato gris tiene los ojos brillantes de felicidad y orgullo mientras Betulo corre hacia él. Estrella de Fuego le dice que ha conocido la pérdida y el dolor y ha encontrado la fuerza para sobreponerse, refiriéndose a la muerte de su madre Pecas, y que sabe que le transmitirá su fuerza a Betulo y le enseñará las habilidades que lo convertirán en un valeroso guerrero.

Con los ojos rebosantes de emoción, Betulo estira el cuello y Cenizo inclina la cabeza para entrechocar las narices. El clan empieza a aclamar al aprendiz por su nuevo nombre. Fronda y Manto Polvoroso corren hacia él; la reina ronroneando tanto que ni podía hablar, y el guerrero felicita a su hijo con un lamentazo. Esquiruela le espeta a Cenizo con alegría que no la había contado que sería el mentor de Betulo. El guerrero le da un lametón en el hombro, respondiendo que quería darla una sorpresa.

Al terminar la ceremonia, Betulo parece un poco perdido. Zarpa Candeal se acerca y restriega el hocico contra el de él, asegurándole que le enseñará su guarida, que irán a buscar musgo para su lecho y que le preguntará a Fronde Dorado si podían entrenar juntos al día siguiente. Betulo pide permiso a su mentor con la mirada, y Cenizo le dice que sí, por lo que sigue a la aprendiza hacia el zarzal donde duermen los aprendices.

Cenizo murmura que nunca pensó que Estrella de Fuego lo escogería como mentor. Esquiruela hunde la nariz en su hombro y maulla que se lo merece tanto como cualquiera. Su mirada se desvía hacia Zarzoso, que estaba observándolos con envidia y frustración. Se estremece de miedo, preguntándose que hará ahora el guerrero al ver que sus esperanzas se malograban de nuevo.

Tormenta de Arena llama a la joven guerrera para que se acerque. Esquiruela lo hace y le pregunta qué pasa. Su madre le dice que la discusión junto a la frontera del Clan de la Sombra no es bueno para el clan, pues Zarzoso y Cenizo han estado a punto de pelearse. Esquiruela masculla que no fue culpa suya y pregunta que por qué se lo cuenta. Tormenta de Arena sacude la punta de la cola y contesta que sabe de lo que está hablando, que todos los gatos tienen problemas y no debería dejar que los suyos se inmiscuyan en sus obligaciones hacia el clan. Esquiruela la mira, viendo comprensión en sus ojos a pesar de la seriedad de sus palabras. Le asegurá que hará lo que pueda, pero que esos dos se comportan como auténticas bolas de pelo. Los ojos verdes de Tormenta de Arena centellean risueños mientras maulla que así son los machos. Posa un momento la cola sobre el hombro de su hija antes de acercarse al montón de carne fresca. Esquiruela vuelve a mirar a Zarzoso, yve que se mete en la guarida de los guerreros, arrastrando la cola y cabizbajo.

El gato que Esquiruela creía haber conocido habría aceptado su decepción y seguido adelante, renunciando a las esperanzas de ser lugarteniente y concentrándose en ser un leal guerrero del Clan del Trueno. Pero Zarzoso ya no era ese gato, y Esquiruela siente un hormigueo de temor al preguntarse hasta dónde es capaz de llegar para satisfacer su ambición.

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