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Poco importaba de dónde procediera Dalia. El Clan del Trueno necesitaba gatos jóvenes, después de los que habían muerto durante la hambruna y el viaje al lago. Y la llegada de Dalia podía ser exactamente lo que necesitaban.

—Narrador sobre la opinión de Esquiruela por la llegada de Dalia al clan en Crepúsculo, página 154

El siguiente artículo contiene información detallada del capítulo 9 de Crepúsculo. Si estás buscando un resumen más corto del libro, por favor mira la cronología.

Resumen Editar

Esquiruela oye que la llaman y levanta la vista del campañol que se estaba comiendo junto al montón de carne fresca. Un viento frío le alborotaba el pelo de forma desagradable; hacía días que el tiempo estaba gris y tempestuoso.

Nimbo Blanco la pregunta si quiere ir a cazar, acercándose, con Fronde Dorado y Zancudo. Esquiruela acepta. Fronde Dorado estaba hablando con Cenizo y los dos aprendices junto al túnel de espino. Pareció darles una orden, enfatizándola con un movimiento de la cola. Luego Cenizo se lleva a los aprendices a la guarida de los veteranos y Fronde Dorado se reúne con Nimbo Blanco y Esquiruela.

Les explica que Cenizo va a supervistar a Zarpa Candeal y a Betulo mientras cumplen sus obligaciones con los veteranos, y que siempre piden trabajar juntos. Esquiruela lo entendió, Zarpa Candela había sido la única aprendiza desde que nombraron guerrero a Zancudo hacía más de una luna, y Betulo había estado solo en la maternidad desde que el Clan del Trueno llegó a su nuevo territorio. Recuerda lo divertido que era entrenar con otros en su etapa de aprendiza, cuando su mejor amigo era Topillo, que murió antes del viaje al lago. Le habría gustado entrenar con Hojarasca Acuática, pero desde que era una cachorrita, su hermana había sabido que su camino la llevaba hasta la guarida de los curanderos.

Engulle el último bocado de campañol y se levanta de un salto, preguntando adónde van después de lamerse una pata y pasársela por la boca. Fronde Dorado contesta que podrían ir al arroyo cercano al lago, pues hay mucha vegetación y muchos lugares donde las presas se pueden esconder; después pregunta por Zancudo. Antes de que Nimbo Blanco respondiera, Zancudo sale entre las ramas de la guarida de los guerrerose y se acerca, preguntando a qué están esperando. Nimbo Blanco le contesa que le estaban esperando a él, tocándole la oreja con la punta de la cola.

El viento azotaba las ramas y casi aplastaba los helechos cuando se dirigieron hacia el arroyo atravesando el bosque. Esquiruela se estremece porque el viento le agitaba el pelo a contrapelo, pero también tenía algo de estimulante,como si aguzara sus sentidos e impulsara sus patas a ir más deprisa. Poco a poco va apretando el paso, hasta que acabó corriendo entre los árboles. Fronde Dorado exclama que les espere. Nimbo Blanco corría a su lado, casi rozándola, y Fronde Dorado les alcanza enseguida. Con un alarido triunfal, Zancudo les adelanta como un rayo. Nimbo Blanco resuella que no les adelante demasiado porque asustará a todas las presas.

Esquiruela baja el ritmo. La carrera la ha desentumecido los músculos y siente que tiene energía suficiente para cualquier cosa. Alcanzan a Zancudo cerca de la ribera que llevaba al arroyo. Éste les advierte con un movimiento de la cola que guarden silencio, y Esquiruela descubre que ha visto a un estornino. Zancudo avanza sigilosamente hacia el pájaro. Está a punto de saltar cuando el viento cambia de dirección, separando la hierba que mantenía oculto al gato. El estornino suelta un chillido de alarma y Zancudo salta, pero el ave esquiva sus zarpas y echa a volar, desapareciendo en un árbol.

Zancudo se vuelve hacia sus compañeros con la cola gacha y se disculpa. Fronde Dorado le responde que no tiene por qué sentirlo, pues ha sido mala suerte que el viento cambiara de golpe. Esquiruela se queda en la orilla, escuchando el entrechocar de las ramas y el borboteo del arroyo. Más abajo se veía la superficie del lago, gris y picada por el viento. Por un instante, le parece captar otro sonido, el débil gemido de un gato angustiado, pero no se repite y supone que se lo ha imaginado.

Nimbo Blanco se sitúa a su lado y le pregunta si huele algo. Ella niega con la cabeza. Nimbo Blanco abre la boca pasa saborear el aire y al instante alza las orejas, exclamando que hay intrusos. Fronde Dorado pregunta si son delClan del Viento,reuniéndose con ellos y observando el arroyo. La pendiente estaba cubierta de hierba alta y helechos, donde los invasores podrían esconderse con facilidad. Nimbo Blanco aspira de nuevo, confirmando que no son del Clan del Viento y que no sabe de quiénes son. Esquiruela huele el aire y se da cuenta de que Nimbo Blanco tiene razón; es un aroma acre, con matiz a hierba y cercano, que no pertenece a ningún clan.

Zancudo pregunta si piensan que son descarriados. Nimbo Blanco le espeta que se quede donde está y que tienen que saber a qué se enfrentan. Da un paso en adelante y exclama que quién esté ahí salga para que puedan verle. Esquiruela escudriña el terreno, preparada para la primera señal de peligro. Masculla que si están buscando problemas los encontrarán. Nimbo Blanco insiste en que salgan.

En ese momento, una mata de larga hierba se abre, y para asombro de Esquiruela, sale una gata canela de pelo largo. Exlama que es Dalia, la gata que vive en el cercado de los trabajos. Le pregunta a Dalia qué está haciendo allí y si se ha perdido. En su interior, no puede creer que ni siquiera un minino doméstico pudiera perderse allí, pues sólo tenía que seguir la orilla del lago para regresar a casa.

Dalia se encoge junto a un arbusto, pegando la barriga al suelo y mirando a los guerreros. Suplica que no la hagan daño. Zancudo se ofrece a echarla, preparándose para saltar, pero Nimbo Blanco le detiene y dice que primero será mejor averiguar lo que ocurre. El guerrero blanco baja por el terraplén hasta ponerse delante de Dalia; Esquiruela le sigue. La gata canela tiene un aspecto lastimoso, con el largo pelaje lleno de barro y abrojos, y una mirada exhausta.

Esquiruela le pregunta qué le pasa y si ha sucedido algo en el cercado de los caballos. Dalia la mira parpadeando, pero antes de que pudiera responder, unos maullidos agudos brotan del otro lado del arbusto. Nimbo Blanco exclama que son cachorros. Pasa junto a la gata y se interna en la hierba alta; ésta le sigue maullando desesperada que no les haga daño. Esquiruela bordea la mata de hierbas y se encuentra a tres cachorros apretujados, abriendo la boca en un lamento de hambre y confusión. Uno tenía el pelo tostado como Dalia, los otros eran grises y blancos como su padre Humazo.

Dalia envuelve a sus hijos con su cuerpo, atrayéndolos hacia ella, y suplica que les ayuden. Fronde Dorado la asegura que no les harán daño. Esquiruela pregunta qué están haciendo ahí, y si no le parece que sus cachorros son demasiado pequeños para desplazarse tan lejos. Dalia se incline para lamer al cachorro canela, y responde que cuando Pelusa dio a luz, los Pelados se llevaron a sus hijos. Esquiruela piensa que los Pelados deben ser los Dos Patas; y pregunta por qué harían eso. Dalia sacude la cabeza y contesta que nadie lo sabe y que eran tan pequeños que ni siquiera habían abierto los ojos. Nimbo Blanco suelta un bufido de rabia y exclama que si hubiera estado allí les habría despellejado la cara. Dalia replica con la mirada cargada de tristeza que para qué habria servido si los cachorros seguían desaparecidos, y Pelusa no volverá a verlos nunca más. Levanta la cabeza con orgullo y maulla que cuando tuvo a sus cachorros, decidió marcharse antes de que los Pelados se los quitaran. Había visto a muchos gatos pasando ante su valla en esa dirección y pensó que alguno sería amable. Vuelve hacia Nimbo Blanco sus ojos azules, llenos de confianza.

El guerrero se inclina a olfatear a los cachorros, que se encogen temblando y lanzando estridentes maullidos de pánico. Dalia pregunta si van a ayudarlos, y añade que en la zona del páramo unos gatos les persiguieron hasta allí. Fronde Dorado dice que serían del Clan del Viento y que no se preocupe porque ahora está en el Clan del Trueno. Dalia asiente y responde que por eso les habrán dejado en paz al cruzar el arroyo, pero que no piensa que sus hijos puedan ir mucho más lejos y no piuensa volver a casa.

Nimbo Blanco la asegura que ellos la ayudarán y que puede llevar a sus cachorros al campamento. Dalia le da las gracias con arrobo, y Fronde Dorado le lanza una mirada de sorpresa al guerrero blanco, preguntándose qué va a decir Estrella de Fuego. Nimbo Blanco contesta que Estrella de Fuego lo entenderá pues fue minino doméstico, y pregunta si tiene algún problema con ello. Fronde Dorado agita las orejasy dice que no, pero que se pregunta si es el momento oportuno para aceptar más gatos cuando ni siquiera han terminado de explorar su territorio.Esquiruela interviene maullando que para los cachorros es ahora o nunca y que no van a mandarlos al Clan de la Sombra, exclamando que fueran al campamento. NimboBlanco accede y le pide ayuda a Zancudo, que había permanecido en lo alto del terraplén contemplando la escena. Les ordena que lleven a los cachorros y que él ayudará a Dalia.

Esquiruela toma por el pescuezo a un cachorro blanco y gris, que suelta un alarido de pavor y se retuerce. Esquiruela masculla que cierre el pico, que le está ayudando. Fronde Dorado y Zancudo cargan a los otros dos mientras Nimbo Blanco deja que Dalia se apoye en él mientras ascienden la ladera para regresar al campamento.

Cuando Esquiruela cruza el túnel de espinos, el campamento está desierto, pero al dirigirse a la maternidad aparece Betulo, que corre hacia ella con una bola de musgo usado de la guarida de los veteranos. El aprendiz le pregunta qué tiene ahí después de soltar el musgo, y después exclama a Zarpa Candeal que vaya a ver eso. La aprendiza aparece saliendo de la guarida de los veteranos con otra bola de musgo, y al ver a los cachorros exclama de dónde los han sacado. Esquiruela no puede contestar con la boca cerrada sobre el pescuezo del pequeño, así que se encamina a la maternidad mientras los entusiasmados aprendices llamaban a todo el clan para que viera aquello. Fronda se asoma desde la guarida de los guerreros, y abre los ojos como platos al ver lo que llevaba Esquiruela y los demás. Exclama que dejen a los cachorros en la maternidad, y ordena a Zarpa Candela que vaya a buscar a Carbonilla, y a Betulo que vaya a por Estrella de Fuego. Le pregunta a Dalia si es la madre, y le dice que no se preocupe porque cuidarán de ellos.

Fronda entra en la maternidad y comienza a junar musgo y helechos para preparar un lecho. La joven guerrera deposita al cachorro en el centro del nido. Fronde Dorado y Zancudo dejan también a los cachorros, y Dalia se tumba junto a ellos, olfateándoles con nerviosismo. Acedera asoma la cabeza en la maternidad y maulla que Zarpa Candeal dice que han traído a unos cachorros, pide permiso para verlos. A ver a Dalia y a su camada, se acerca ronroneando y la pide que la deje ayudarla. Empieza a lamer al cachorro más cercano para que entre en calor.

A Esquiruela le sorprende que Acedera se mostrara tan interesada en los cachorros, hasta que advierte lo hinchado que tiene la barriga; piensa que debe estar embarazada y se alegra porque el Clan del Trueno necesita sangre nueva. Dalia, Acedera y Fronda se concentran en lamer a los cachorros, que pronto comienzan a moverse, soltando débiles sollozos. Dalia no levanta la mirada hasta que los cachorros reviven lo bastante para hundir el hocico en su vientre y ponerse a mamar. Murmura que les han salvado la vida y que pensaba que iban a morir todos.

Entonces aparece Carbonilla seguida de Hojarasca Acuática con algunas hierbas. Esquiruela le pregunta a su hermana si piensa que Acedera está embarazada, y ésta contesta que claro que sí, que cualquiera puede verlo y que donde ha tenido la cabeza la última media luna. Esquiruela agita las orejas, pues Hojarasca Acuática no solía tener tan mal genio. Nota una fuerte emoción de ella, pero es incapaz de distinguir de qué se trataba.

Carbonilla rodea a Zancudo para acercarse a Dalia y a los cachorros. Pregunta si eso es una Asamblea y espeta que quién no tenga nada que hacer allí que se marche. Esquiruela, tras lanzar una últimamirada a los recién llegados, se marcha con Zancudo y Fronde Dorado. Mientras sale, oye decir a Carbonilla a Dalia que ha traído hierbas para sus pequeños y que van a estar bien.

En el claro, los aprendices charlaban emocionados con el musgo viejo olvidado. Delante de la maternidad, Nimbo Blanco estaba informando a Estrella de Fuego, con otros gatos apiñados a su alrededor. La guerrera ve a Zarzoso entre ellos, y parecía desaprobar su decisión de traerlos al campamento. No era el único molesto con la llegada de Dalia. Manto Polvoroso pregunta cuanto tiempo va a permitir que se queden en el campamento. Estrella de Fuego agita la punta de la cola y responde que eso dependerá de muchas cosas. Nimbo Blanco maulla que no cree que Dalia quiera volver al cercado de los caballos, pues se llevaron a los cachorros de Pelusa y cuando ella se enteró, decidió marcharse. Estrella de Fuego dice que es una buena razón. Zarzoso dice en tono desafiante si eso significa que van a permitir que se queden en el clan para siempre, apostillando que son mininos domésticos.

Esquiruela nota que se le sube un gruñido a la garganta, ¿acaso Zarzoso ha olvidado que Estrella de Fuego fue minino casero y ella misma compartía esa sangre? Zarzoso continúa diciendo que sólo hay que echarle un vistazo a Dalia para saber que nunca ha matado a un ratón, y que necesitará mucha ayuda para vivir en el bosque. Estrella de Fuego admite que tiene razón, pero el Clan del Trueno necesita gatos jóvenes y aunque los hijos de Acedera serán bien recibidos no empezarán a entrenar hasta dentro de algunas lunas. Fronde Dorado y Acedera, que habían salido de la maternidad, intercambiaron un guiño de orgullo. Zarzoso insiste con desdén que son mininos domésticos. Nimbo Blanco se gira con rabia y le pregunta qué es lo que ha dicho, maullando si ha olvidado que su líder fue un minino casero, al igual que él mismo. Le reta diciendo que le enseñará que un minino doméstico es capaz de arrancarle las orejas en cualquier momento.

Zarzoso da un paso atrás, con los ojos llameantes. Los demás se quedan impactados, al igual que Centella, la pareja de Nimbo Blanco. Esquiruela ignoraba que Nimbo Blanco siguiera siendo tan susceptible respecto a su origen doméstico. Esquiruela se pone al lado de Nimbo Blanco y bufa que si él no le da un zarpazo, lo hará ella, fulminando con la mirada a Zarzoso. Estrella de Fuego se interpone entre ellos y les dice que envainen las uñas porque allí no se va a pelear nadie.

Dalia aparece en la maternidad y da las gracias por defenderles, pues no ha podido evitar oír lo que decían. Explica que no pretendía unirse a nadie al dejar su casa, sólo quería salvar a sus hijos de lo que les haya ocurrido a la camada de Pelusa. Finaliza diciendo que si es un problema que estén allí, se marcharán cuando sus cachorros estén lo bastante fuertes para viajar. Nimbo Blanco la tranquiliza diciendo que no hay ningún problema. Estrella de Fuego añade que pueden quedarse todo el tiempo que quieran, y que si decide marcharse, debería pensarse muy bien adónde va a ir, pues la vida de los solitarios es dura. Le pregunta si está acostumbrada a cazar su propia comida. Esquiruela interviene diciendo que seguro que sí, pues Centeno y Cuervo cazaban ratones en su granero. Dalia niega con la cabeza, azorada. Hollín interrumpe diciendo que estaba demasiado gorda y desganada para correr lo suficiente.

Esquiruela se alegra de que Musaraña lance un bufido a Hollín y le de un manotazo en la oreja, pues ella habría hecho lo mismo. Dalia explica nerviosa que los Pelados la daban de comer, aunque a veces cazaban ratones en el granero, y dice que allí supone que será más difícil. Estrella de Fuego dice que lo es, pero que la enseñarán a cazar si decide quedarse, y que además entrenarán a sus cachorros según sus costumbres. Nimbo Blanco señala que no tiene que decidirlo en ese momento, y que vaya con sus cachorros porque tiene que descansar. Estrella de Fuego añade que no tomarán ninguna resolución sin hablar con ella, y pide a Betulo que la lleve carne fresca. El aprendiz sale disparado.

Nimbo Blanco maulla a Dalia que todo la parecerá mejor cuando haya comido y descansado. Esquiruela se da cuenta de que Centella parecía algo desconcertada cuando Nimbo Blanco hunde la nariz en el costado de la minina. Centella se queda mirando como iban a la maternidad, y susurra a Zarpa Candela que su padre está haciendo lo correcto, pues Dalia está exhausta y preocupada por sus cachorros. Después de eso corre hacia Nimbo Blanco y Dalia y pregunta si necesita ayuda con los cachorros. Al girarse, Dalia suelta un grito alarmado al verla y la pregunta qué le ha pasado en la cara. Esquiruela estaba tan acostumbrada a ver las heridas de Centella que ya no reparaba en ellas, pero entendía que Dalia se asustara; aunque piensa que podría disimular un poco.Centella responde que la atacaron unos perros, y después baja la cabeza y oculta el lado herido de su rostro. Luego retrocede para que Nimbo Blanco y Dalia entren en la maternidad, y se dirije a la guarida de los guerreros.

Cenizo le pregunta a Esquiruela si quiere sale a cazar, la joven guerrera pegaun salto al oírlo tan cerca. El gato gris añade que parece que su patrulla no ha tenido muchas oportunidades de traer carne fresca. Esquiruela acepta; mientras Cenizo señala que a partir de ahora necesitarán más presas porque hay más bocas que alimentar.

A Esquiruela le gustó la calidez de su tono; Cenizo estaba siendo más hospitalario con los recién llegados que Zarzoso, con sus comentarios mordaces. Piensa que ella misma es medio minina doméstica, y le pregunta mentalmente a Zarzoso si cree que ella tampoco debería ser guerrera. Baja la cabeza para seguir a Cenizo y deja a un lado los pensamientos sobre Zarzoso. Importaba poco de donde procediera Dalia. El Clan del Trueno necesitaba gatos jóvenes después de los que habían muerto durante la hambruna y el viaje al lago. Y la llegada de Dalia podría ser justo lo que necesitaban.

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