Los Gatos Guerreros Wiki
Advertisement

El siguiente artículo contiene información detallada del capítulo 4 de Exilio. Si estás buscando un resumen más corto del libro, por favor mira la cronología.

Resumen del capítulo[]

El principio del capítulo se nos muestra con Carrasquera saliendo de entre las zarzas que protegían la guarida de los aprendices. Ella echa una mirada al cielo y observa que el ambiente promete lluvia. Con un escalofrió, Carrasquera se sienta y se limpia la cara con una pata. Las zarzas de la barrera de aulagas tiemblan con la partida de la patrulla del alba, liderada por Manto Polvoroso. Fronda asoma levemente la cabeza desde la maternidad, olfateando el ambiente. Bayo y Betulón, encaminados hacia la guarida de los veteranos, cada uno con una enrome bola de musgo, hace que Carrasquera se divierta al ver a dos guerreros hacer tareas de aprendiz, y cuando cruzan el campamento, desapareciendo en el túnel de aulagas, la gata negra los llama para burlarse. Bayo azota su cola, pero ninguno de los dos responde.
Cuando el resto del Clan acaba por despertarse, una fina llovizna empieza a caer desde el cielo. Leonino se arrastra desde la guarida de los aprendices quedando detrás de Carrasquera, la cual estaba medio dormida. Mientras Fronde Dorado y Borrascoso salen de la guarida de los guerreros hacia el montón de carne fresca. Carasquera le pregunta a su mentor si irían en una patrulla de caza, y el macho dorado niega con la cabeza respondiendo con que todas las presas estarán en sus agujeros. Sin embargo, Carrasquera, tiene la necesidad de hacer algo, por lo que le pregunta a su mentor si puede salir por ella misma. Él le da permiso, pero le advierte con que no se acerque a la frontera y que esté de vuelta antes de que el sol llegue a su centí, ya que tenían sesión de entrenamiento.
Carrasquera sale corriendo entre la barrera de aulagas, y una vez en el bosque es capaz de detectar inicios de presas, pero sus rastros se difuminan a medida de que la lluvia se va tornando intensa. El pelaje de la gata se empapa a medida que avanza estre hierba, ramas y bosque. En cierto momento admite que Fronde Dorado había estado en lo correcto al decir que seguramente no iba a atrapar nada, pero la felina negra estaba contenta de estar fuera del campamento, y poder pensar con algo de tranquilidad. Carrasquera, después de unos instantes, se auto señala que debe concentrarse en su entrenamiento, pero su mente la llevaba a dos diferentes objetivos del futuro, y las preguntas del pasado y los gatos antiguos estaban más presentes en su cabeza que cualquier otro entrenamiento. La aprendiza decide que sería mejor concentrarse en cazar una presa, pese a que ahora sería más difícil, y es cuando ve un agujero en el suelo procedente de una madriguera, que decide meterse y agazaparse ahí. Inspeccionó levemente el lugar con los bigotes, y pronto se dio cuenta de una vibración de un ser que aparentaba ser grande. En un primer momento se regañó a si misma por no revisar si la madriguera se trataba de un tejón o un zorro. En cambio, se tranquilizó al notar que el aroma que provenía del túnel era de su hermano, Glayino.
Este se apretó un poco para acercarse más al lado de Carrasquera, haciendo que las fosas nasales de esta se inundaran con el olor a tierra y zorro rancio de su hermano, quien contestó a la pregunta de que hacía aquí con que se estaba refugiando de la lluvia. Carrasquera argumenta que claramente no era ese su verdadero motivo, ya que su pelaje estaba seco y que debe haber estado en el túnel desde antes de que comenzara a llover. Ella es capaz de adivinar que su hermano había estado tratando de bajar nuevamente a los túneles, pero Glayino responde con aires de prepotencia, diciendo qué pasa si lo ha hecho. Su hermana protesta con que es peligroso y le recuerda como Leonino casi se ahoga cuando se derrumbó el techo de una madriguera de tejones, y en cómo casi se ahogaron en esas mismas cuevas en las que Glayino quería volver a entrar. El macho gris la interrumpe dieciendole que ya lo sabe, pero Carrasquera replica diciendo que actúa como si no lo hiciera. Ella comenta que está lloviendo, y que los túneles podrían inundarse nuevamente, y le pregunta porque actúa como si tuviera abejas en el cerebro. Su hermano le dice que se detenga y señala que es solo un viejo agujero de zorro y que no lleva a ninguna parte. Carrasquera vuelve a replicar con que de todas formas habría intentado volver a entrar, y después, con una nueva curiosidad le pregunta que qué tienen de especial esos túneles.
Glayino negó con la cabeza, mirando a otro lado y afirmando que allí abajo no hay nada, después se agazapó mirando a Carrasquera, con tanta intensidad que la aprendiza oscura apenas podía creer que él era ciego. Glayino, después de unos instantes admito que los gatos antiguos le hablaron, que sus patas se deslizaron en sus huellas en la laguna lunar, y que solía escuchar sus voces en el viento. El aprendiz de curandero continúa dieciendo que desde que rescataron las cachorras del Clan del Viento, no los había vuelto a escuchar, por eso debía regresar a los túneles, y volver a hablar con ella.
Carrasquera, con el alma descompuesta le lame tiernamente la oreja a su hermano, incapaz de soportar escuchar la tristeza en su voz por unos segundos más, pero Glayino se aleja y maúlla algo que ella no entiende. Carrasquera le dice que se lo explique, él duda, dibujando algo en la tierra con sus patas delanteras, antes de finalmente revelar que había otros gatos en las cuevas. Carrasquera se muestra confundida, por lo que Glayino le explica que hay espíritus de los antiguos gatos que vivieron aquí hace muchísimas lunas. Él continúa hablando que uno de ellos, Hojas Caídas, fue a la ceremonia para hacer se guerrero, pero que nunca salió. El joven macho agrega que el espíritu del antiguo gato le mostró dónde encontrar a las cachorras perdidas. A Carrasquera le asusta la idea de que unos gatos invisibles los habían estado observando, pero Glayino continúa diciendo que hay otro gato, y que este se llama Pedrusco, que él es muy viejo, y que tiene un aspecto muy desgastado. Glayino continua diciendo que Pedrusco también había estado en los túneles, y que le mostró por donde escapar, además de haberlo ayudado a pensar en la forma de hacerlo.
Carrasquera respira hondo y piensa que no debería haber nada de qué temer: si Glayino tiene razón, los gatos antiguos les salvaron la vida a ellos y a los cachorros de ahogarse en los túneles inundados. Ella le pregunta el por qué de querer volver ahora, y su hermano se lamenta diciendo que él quiera saber por qué ya no le hablan. Agrega que ellos también vivieron aquí y que podrían decirles cuál es el mejor lugar para cazar o refugiarse. Carrasquera le dice que pueden encontrar esas cosas por sí mismos y echa una mirada por fuera de la madriguera. La lluvia había parado,y Carrasquera sugiere que regresen al campamento.
Glayino se levanta sobre sus patas y sacude la suciedad de su piel. Carrasquera abre el camino hacia el exterior, y detrás de ella, Glayino le pide que no le cuente a ningún gato lo que él acaba de decirle. La gata negra no está segura, ya que quiere ir directamente a Estrella de Fuego o Hojarasca Acuática y hablarles sobre la loca obsesión de su hermano con los gatos antiguos, para evitar que Glayino arriesgue su vida. Sin embargo, ella no iba a traicionar la confiaza que su hermano había depositado en ella.
Más tarde, cuando Carrasquera está teniendo una sesión de entrenamiento con Fronde Dorado, Rivera, Borrascosos y los otros aprendices. La gata pierde dos oportunidades para cazar un presa y esta queda frustrada. Fronde Dorado le recuerda que baje sus patas ligeramente, ya que un ratón sentirá las vibraciones de sus patas antes de escucharla o de olerla, e incluso él suena impaciente. La aprendiza se disculpa, aunque los otros aprendices lo convirtieron en una competencia y todos habían recolectado muchas presas, Carrasquera solo consiguió atrapar una musaraña. Fronde Dorado se da cuenta de que no se está concentranda y le pregunta si algo le molesta, pero Carrasquera miente con que está bien.
Rivera toca con simpatía la oreja de Carrasquera, y admite que tuvo muchos problemas la primera vez que vino a los bosques. Ella le explica lo difícil fue acostumbrarse a cazar en el bosque después de vivir en las laderas de las montañas desnudas. La gato de la Tribu sugiere le sugiere a Carrasquera que deslice sus patas hacia adelante cuando acecha para que un ratón no sienta sus pasos. Carrasquera dice que lo intentará, y Rivera agrega que es importante mantenerse alejado de los grandes helechos, ya que rozarlos asustará a la presa. Carrasquera lo sabía, pero lo olvidó con todo lo demás en su mente. La gata de montañas le asegura que lo dominará nuevamente y señala que la aprendiza sería una gran cazadora en las montañas, ya que tiene fuertes patas traseras para saltar. Carboncilla se une a ellos y se sorprende de que necesiten saltar cuando cazan. Rivera explica que en la Tribu, tienen que saltar para atrapar pájaros que están aterrizando o despegando, y que así es como atrapan a los halcones y las águilas. Leonino se acerca a las gatas y pregunta si las águilas se llevan a los gatos. Gata montesa dice que la mayoría que hay en esa zona no son lo suficientemente fuertes como para llevar un gato adulto, solo cachorros y a los pupilos más pequeños, pero que los cachorro se quedan en la cueva con sus madres. Ella agrega que en las patrullas de caza siempre hay un guardacuevas con ellos. El resto de los aprendices del Clan del Trueno se agrupan para escuchar y preguntar qué es un ser apresador y un guardacuevas. Rivera les explica que los apresadores son gatos que han aprendido las habilidades necesarias para cazar entre las escarpadas montañas, y que los guardacuevas son los gatos que protegen la cueva y luchan contra los halcones y las águilas. También agrega que ella era una apresadora, y que Borrascoso era una guardacuevas. Carrasquera se muestra confundida sobre si los gatos tienen tareas separadas, y Rivera responde que cuando los cachorros nacen, el sanador de la tribu elige lo que serán de mayores; los grandes y fuertes se convertirán en guardacuevas, mientras que los más rápidos y ágiles se convierten en apresadores. Leonino dice que no le gustaría no poder elegir su propio futuro, pero la gata atigrada responde que todo se ve de una manera diferente cuando creces con esas ideas.
Rosellera pregunta sobre el líder de la tribu y el curandero de esta. Rivera explica que la Tribu de la Caza Interminable camina sobre los cielos de las montañas, y no el Clan Estelar, y que en lugar de un líder o un curandero, la tribu tiene un gato que es ambos, un Sanador, y que el actual sanador de la tribu se llamaba Narrador de las Rocas Puntiagudas, o Narrarocas a secas. Borrascoso continua explicando que Narrarocas tiene su guarida al lado de la cascada, y que esta está llena de rocas puntiagudas y que tiene un gran agujero en el techo, de modo que cuando llueve el suelo rocoso queda cubierto con charcos de agua. El macho gris agrega que Narrarocas mira los reflejos en el agua y lee las señales allí. Carrasque piensa que eso es un gran poder para un gato y le pregunta a Rivera si Narrarocas tiene un lugarteniente. Rivera lo niega, pero en su lugar le dice que la Tribu de la Caza Interminable le envia una señal de quién debe ser su aprendiz para que pueda elegir un cachorro para convertirse en el próximo sanador. Carrasquera se muestra algo celosa con el pensamiento de que su vida sería mucho más simple si fuera planeada, recordando su error al elegir querer ser una curandera en un primer momento.
Borrascoso señala a un ratón que mordisqueba algún tipo de fruto seco bajo las raíces de un roble cercano y le sugiere a Carrasquera que intente atraparlo. Ella acepta y los otros aprendices dan un paso atrás para darle a Carrasquera una mejor oportunidad. La aprendiza negra abre la boca para identificar mejor el olor de la presa. Un instante después, ve a la criatura arrastrandose entre los escombros debajo del árbol, y desliza sus patas sobre el suelo del bosque, como le mostró antes Rivera. El campañol primero no parece notarla, pero cuando la gata se agacha, se congela y luego se aleja. Carrasquera aúlla y salta hacia donde había estado el campañol, y al instante lo atrapa entre sus patas delanteras y lo mata con un golpe de su pata. Fronde Dorado la elogia y Rivera le repite que Carrasquera dio un gran salto y tiene fuertes patas traseras. Fronde Dorado decide llevar todas las presas de regreso al campamento.
Mientras carrasquera sigue a su mentor hasta el claro, ella sigue mirando a Rivera, y piensa en que la atigrada debe amar mucho a Borrascoso como para renunciar a todo lo que sabía y venir con él a un lugar extraño y una forma de vida extraña. La gata negra deseó poder visitar la Tribu y ver cómo vivían los gatos de las montañas.

Personajes[]

Principales[]

Secundarios[]

Mencionados[]

Referencias y citaciones[]

Advertisement