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¡Seremos importantes hoy! ¡Vamos a echar a esas crías de zorro del territorio del Clan del Trueno!

Leoncillo a Glayito y Carrasquina en La mirada secreta, página 41


El siguiente artículo contiene información detallada del capítulo 2 de La mirada secreta. Si estás buscando un resumen más corto del libro, por favor mira la cronología.

Resumen del capítulo[]

PdV de Glayito[]

Estrella de Fuego pregunta dónde está el zorro muerto, y Espinardo explica que se encuentra junto al Roble del Cielo, ya que cayó en una trampa de los Dos Patas. Esquiruela, quien ha bajado junto a Zarzoso desde la parte superior de la hondonada, interviene, preguntando si el zorro era un macho o una hembra. Zancudo confirma que se trata de una hembra, y, con un gruñido, Zarzoso comenta que de seguro debía estar acompañada de sus crías. Espinardo explica que la zorra olía a leche, y Estrella de Fuego da por sentado que, efectivamente, llevaba a sus crías consigo.
Oyendo la conversación, Glayito pregunta qué hay de malo con las crías de zorro, y, casi irónicamente, su hermana Carrasquina le responde que las crías crecen para convertirse en zorros adultos, los cuales son capaces de matar gatos. El cachorro detecta un tono de nerviosismo en la voz de Zarzoso cuando éste pregunta dónde se halla la trampa para zorros. Glayito intenta dilucidar de qué se trata, pensando en por qué su padre parece preocupado, cuando de seguro, es más que capaz de resolver el problema de las trampas para zorros. Espinardo explica que, precisamente, la trampa se halla cerca del Roble del Cielo, y Zarzoso apunta a que las crías de la zorra no deben estar muy lejos de allí.
Estrella de Fuego determina que no puede dejar que los zorros se terminen instalando en su territorio, y decide que, si las crías son muy pequeñas y no pueden sobrevivir por sí mismas, es mejor acabar con ellas cuanto antes para que no mueran solas de hambre; pero que, si las crías ya son lo bastante mayores como para cuidar de sí mismas, entonces tendrán que echarlas del territorio. El líder ordena a Zarzoso organizar patrullas para localizar a las crías de zorro, mientras intenta convencer a la escandalizada Fronda de que el campamento estará protegido a toda costa. Acto seguido, él y Tormenta de Arena salen al bosque, mientras el lugarteniente organiza a todos los gatos, dirigiéndolos a diferentes partes de su territorio. Espinardo y Zancudo salen junto a sus aprendices, Rosellera y Ratonero, en busca de la madriguera de la zorra.
Con todo el campamento bullendo en actividad, Leoncillo exclama que ellos no deberían quedarse allí parados sin hacer nada. También frustrado, Glayito opina que sería injusto que no los dejen ayudar. Leoncillo llama a su padre, preguntando qué pueden hacer, ya que son casi aprendices. Impaciente, Zarzoso responde que pueden guardar el campamento, y les pide que, si detectan algún olor extraño, manden a Hojarasca Acuática junto a él de inmediato, quien estará con Manto Polvoroso y Zarpa Pinta inspeccionando la orilla del lago. Ilusionado, Leoncillo acepta la tarea encantado, y anuncia a sus hermanos que deben guardar el campamento por si las crías de zorro intentan entrar.
Malhumorado, Glayito pregunta a su hermano si en serio se creyó lo que dijo Zarzoso, comentando que están todos asegurándose de que las crías ni siquiera lleguen al campamento; y que su padre sólo quiere mantenerlos entretenidos. Algo decepcionado, su hermano murmura que creía que el lugarteniente de verdad precisaba de su ayuda, y Carrasquina opina que quizás, las crías de zorro podrían llegar al campamento y que aquello nunca se sabe. Rabioso, Glayito espeta a sus hermanos que dejen de comportarse como si se creyeran importantes, cuando en realidad no lo son. Incómoda, Carrasquina apunta a que un día, serán importantes para el clan, y, entusiasmado, Leoncillo exclama que serán importantes ese día mismo, proponiendo echar a las crías de zorro del territorio del Clan del Trueno ellos solos.
Carrasquina, preocupada, señala que si salen del campamento sin permiso, quebrantarán el código guerrero. Leoncillo explica que no puede ir contra las normas el hecho de hacer algo por el bien de todo el clan, y Glayito apunta que, siendo cachorros, todavía no tendrían que preocuparse por el código guerrero de la misma manera que los guerreros o los aprendices. Más convencida, Carrasquina añade que si logran echar a las crías de zorro, Raposillo y Albinilla, los hijos de Fronda, estarán a salvo. Aprovechando que el campamento está prácticamente vacío y nadie los ve, los tres cachorros se introducen por una parte del muro de espinos, que se convierte en un túnel hacia el sitio donde los gatos hacen sus necesidades.
Glayito sigue los pasos de sus hermanos, hasta que los tres dejan atrás el sitio donde los gatos hacen sus necesidades y ascienden pendiente arriba en dirección al bosque, saliendo así a hurtadillas del campamento. Carrasquina y Leoncillo apuntan a que podrían evitar ir por las rutas principales, para que no los descubran los demás gatos. Glayito pregunta cómo reconocerán por dónde suelen pasar los gatos con más frecuencia, y Carrasquina responde que lo sabrán por la intensidad de sus olores. Glayito recuerda que Espinardo dijo que la zorra estaba del lado del lago, y, apuntando con la cola en dirección contraria, señala el camino. Sorprendida, Carrasquina le pregunta cómo es que sabe dónde está el lago, y su hermano responde que, oliendo el viento en aquella dirección, parece más fresco, ya que proviene de la zona con agua.
Los tres hermanos se encaminan hacia donde Glayito les indicó, ascendiendo otra elevación. Allí, alarmado, el cachorro huele el entorno y exclama que por allí circulan muchos gatos, por lo que deberían tener cuidado de no cruzarse con otra patrulla. Leoncillo se queja de que, al estar en la estación sin hojas, no hay tanta vegetación para esconderse como en la estación de la hoja verde, y su hermana sugiere un sitio con más árboles y zarzales para ocultarse. Se mueven allí pero, de pronto, escuchan la voz de Borrascoso, quien se encuentra muy cerca de allí y está llamando a Rivera. Los cachorros siguen moviéndose, y Carrasquina apremia a su hermano, guiándolo bajo un arbusto de acebo. Desde su escondite, logran escuchar a Borrascoso y Rivera conversar. Cuando, finalmente, los dos gatos se alejan de allí, los hermanos retoman camino guiados por el olfato de Glayito, quien les indica la dirección de la que proviene el viento más fresco.
Los cachorros avanzan serpenteando entre los helechos y fanfarroneando sobre lo buenos exploradores que son. Los tres se cuelan por debajo de las raíces arqueadas de un sicomoro, abriéndose paso entre las hojas acumuladas allí. De pronto, perciben el olor de la patrulla de Espinardo, y retroceden, escondiéndose bajo las raíces. Carrasquina supone que entonces, van en la dirección correcta, y Leoncillo anuncia que ve el Roble del Cielo: es el árbol más alto de todo el bosque. Glayito es capaz de percibir un hedor horrible, y los hermanos se dan cuenta de que debe tratarse del olor de la zorra muerta. Carrasquina anuncia que es capaz de verla, justo debajo del Roble del Cielo.
Además de los olores de la patrulla y de la zorra muerta, Glayito consigue detectar el aroma de su leche, dándose cuenta de que la zorra había pasado por allí. Siguiendo el rastro del dulce olor, los hermanos esperan localizar a las crías. Leoncillo advierte que hay zarzas más adelante, y Carrasquina es la primera que se abre paso entre ellas para dejar un espacio para sus hermanos. Los tres, al cruzar el zarzal, perciben el rastro al otro lado, y Glayito nota que el olor a leche es mucho más fuerte. Aproximándose a una pequeña elevación cubierta por helechos, el cachorro capta un nuevo aroma, preguntándose si se tratará de las crías de zorro.
Carrasquina se ofrece a espiar allí, para no entrar de golpe los tres juntos y perder la posibilidad de atacar por sorpresa. Leoncillo declara que será mejor si va él y sus hermanos lo esperan, ya que su pelaje dorado se camuflará mejor con los helechos que el pelo negro de Carrasquina. Ella y Glayito resuelven esperar mientras Leoncillo busca una entrada a la madriguera. Luego de un tiempo, su hermano regresa, informando que justo allí está la entrada de la guarida, pero que hay otro sitio por detrás donde se puede ingresar o salir como vía de escape. El cachorro confirma haber escuchado a las crías de zorro dentro, y propone que las obliguen a salir apareciendo desde la parte de atrás, para perseguirlas después fuera del territorio. Leoncillo apremia a sus hermanos, asegurando que si no se ponen en movimiento ahora, Espinardo encontrará a las crías y se llevará toda la gloria.
Los tres hermanos, encabezados por Leoncillo, llegan al agujero que desemboca en la parte trasera de la madriguera donde se refugian las crías de zorro. El cachorro dorado continúa apremiando a sus hermanos, escuchando acercarse a la patrulla de Espinardo. Los tres hermanos se introducen en la madriguera, y, al llegar allí con un grito aterrador para asustar a las crías, se encuentran inundados de olor a zorro. Glayito, a pesar de hallarse en la oscuridad, detecta cómo las crías de zorro se ponen de pie, chillando estridentemente, y pronto él y sus hermanos se dan cuenta de que son enormes, mucho más grandes de lo que habían supuesto. Los tres cachorros se baten en retirada, asustados.
Aterrorizado, Glayito huye como puede, sin voltearse y preguntándose si sus hermanos habrán logrado escapar. Espantado, el cachorro intenta evitar los mordiscos de la cría de zorro a la cual percibe detrás de él. Desesperado, llama a gritos a Espinardo, pidiendo ayuda, y, como puede, trata de volver por el zarzal que atravesó anteriormente, dándose cuenta que a pesar de ello, la cría de zorro lo sigue persiguiendo, y está justo detrás de él, lanzando mordiscos al aire. Glayito sigue corriendo por su vida hacia donde son más fuertes los olores de la hondonada y el campamento, esperando llegar allí. La cría de zorro logra alcanzarlo con una mordida, y, sin pensar en nada, Glayito acelera todavía más, desesperado en su carrera. De pronto, sin aviso, el suelo desaparece repentinamente bajo sus patas, y el cachorro, horrorizado, da una sacudida antes de caer en el vacío. Sobrellevado por el pánico, Glayito se da cuenta de que acaba de caer a la hondonada rocosa.

Personajes[]

Principales[]

Secundarios[]

Mencionados[]

Lugares[]

Errores[]

  • Se utiliza la expresión "poner manos a la obra"[11], si bien ésta no es muy adecuada para los gatos.

Referencias y citaciones[]

  1. 1,00 1,01 1,02 1,03 1,04 1,05 1,06 1,07 1,08 1,09 1,10 1,11 Revelado en La mirada secreta, página 38
  2. 2,0 2,1 2,2 2,3 2,4 2,5 2,6 Revelado en La mirada secreta, página 40
  3. 3,0 3,1 3,2 3,3 3,4 3,5 Revelado en La mirada secreta, página 39
  4. 4,0 4,1 4,2 Revelado en La mirada secreta, página 44
  5. 5,0 5,1 Revelado en La mirada secreta, página 49
  6. 6,0 6,1 6,2 Revelado en La mirada secreta, página 41
  7. 7,0 7,1 7,2 7,3 7,4 7,5 7,6 Revelado en La mirada secreta, página 42
  8. Revelado en un libro desconocido
  9. Revelado en La mirada secreta, página 46
  10. Revelado en La mirada secreta, página 47
  11. Revelado en La mirada secreta, página 48


Capítulos de La mirada secreta
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