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Mientras Borrascoso y Rivera fueran leales al Clan del Trueno, ¿qué importaba lo demás?

—Los pensamientos de Leoncillo sobre Borrascoso y Rivera en La mirada secreta, página 75


El siguiente artículo contiene información detallada del capítulo 5 de La mirada secreta. Si estás buscando un resumen más corto del libro, por favor mira la cronología.

 Resumen del capítulo[]

PdV de Leoncillo[]

Leoncillo se despierta en medio de la noche, extrañado de que Glayito no esté durmiendo con él y su hermana en la maternidad. Inquieto y preocupado, se queda pensando en lo asustado que estuvo cuando creyó que su hermano iba a morirse tras caer a la hondonada. Despierta a Carrasquina, y ésta, adormilada, le contesta que Glayito está en la guarida de la curandera y que ya regresará con ellos en un día o dos. La gatita vuelve a dormirse, pero Leoncillo es incapaz de conciliar el sueño y decide salir, aunque opta por no avisar a Dalia y Fronda, ya que están durmiendo tranquilamente y no quiere molestarlas.
Ya fuera, el cachorro se mueve bordeando al claro, pegado a la barrera de espinos que rodea el campamento. Pronto se da cuenta de que no es el único gato despierto tan tarde, y se esconde en un hueco de la barrera de espinos tras identificar las siluetas de Zancudo y Manto Polvoroso. Pronto se les suman Borrascoso y Fronde Dorado, que regresan de la patrulla nocturna. Zancudo pregunta si han vigilado la nueva frontera con el Clan de la Sombra, y Fronde Dorado informa que el clan rival se ha asegurado muy bien de dejar marcas olorosas, pero que no parecen haber traspasado el límite. Manto Polvoroso, molesto, expresa su desacuerdo conque Estrella de Fuego haya decidido ceder un trozo de territorio al Clan de la Sombra la Asamblea anterior, junto al arroyo que desciende de una zona de Dos Patas.
Borrascoso opina que Estrella de Fuego hizo bien en desprenderse de aquel pedazo de tierra, ya que era estéril, escaso de presas y estaba expuesto a los Dos Patas; por lo que no valía la pena seguir peleando contra el Clan de la Sombra por él, tal como venían haciendo desde hace ya mucho tiempo. Zancudo y Manto Polvoroso no parecen muy convencidos, ya que creen que Estrella de Fuego cedió esa tierra demasiado fácil. Borrascoso insiste, pero Manto Polvoroso le espeta que suena igual que Zarzoso, quien, según él, sólo apoyó la decisión del líder porque tiene miedo de enfrentarse a los Dos Patas. Borrascoso retruca que aquella decisión fue inteligente, y no un acto de cobardía. Zancudo responde que Estrella de Fuego no tendría que haber anunciado su renuncia a ese terreno delante de los demás clanes, porque el Clan de la Sombra creerá que puede hacer lo que quiere, y los otros líderes verían también al Clan del Trueno como débil o incapaz de defender sus fronteras.
Enojado, el guerrero negro y marrón exclama que el Clan de la Sombra no tiene derecho a poner sus patas sobre el territorio del Clan del Trueno, y Borrascoso concluye conque ahora ese territorio es técnicamente del Clan de la Sombra. Irradiando furia, Zancudo le espeta que jamás lo entendería ni le importa porque no pertenece al Clan del Trueno de verdad. Tras esta fuerte acusación, Fronde Dorado se interpone entre ambos, reiterando que aquello ya estaba hecho y que Estrella de Fuego dejó claro que su decisión se basaba en el sentido común y no en su debilidad. Manto Polvoroso comenta que Estrella de Bigotes y Estrella Leopardina parecían interesados, como si pensaran que el Clan del Trueno es incapaz de defender su territorio.
Zancudo cree que el Clan del Viento aprovechará la ocasión para atacarlos, y Manto Polvoroso coincide con que Estrella de Bigotes actualmente prioriza los intereses de su propio clan por encima de una buena relación con el Clan del Trueno. Borrascoso es algo más optimista sobre el Clan del Viento, y Fronde Dorado responde que, respecto al Clan del Río, no deberían preocuparse, ya que ellos se hallan del otro lado del lago y no comparten frontera con el Clan del Trueno. Sale en la conversación el tema sobre la muerte de Alcotán, un guerrero del Clan del Río que fue hallado muerto en territorio del Clan del Trueno, atravesado por la estaca de madera de una trampa para zorros. Todos se preguntan qué habrá pasado y nadie tiene una respuesta clara. Zancudo comenta que, por lo que se sabe, Estrella de Fuego y una patrulla encontraron su cuerpo.
Atento a la conversación, Leoncillo recuerda que Alcotán era el medio hermano de Zarzoso, quien siempre se negó a hablarle de él. El cachorro rememora que lo único que Zarzoso le dijo acerca de aquel gato, fue que transportó su cadáver junto a Esquiruela hacia el Clan del Río, para que los compañeros de Alcotán lo velaran. De pronto, los espinos junto a Leoncillo se estremecen, y junto a él aparece Ratolino. Sin poder esconderse mejor, el cachorro se revela ante el aprendiz blanco y gris, esperando nerviosamente que no lo delate con los guerreros. En eso, Manto Polvoroso escucha el ruido, y pregunta a Ratolino qué sucede. Éste responde que está volviendo a su guarida, y, asomándose entre los espinos, el aprendiz pregunta en un susurro a Leoncillo por qué no está en la maternidad.
Molesto, el cachorro contesta que no podía dormir y que le preocupaba Glayito. Ratolino pregunta de qué iba la conversación de los guerreros, y Leoncillo responde que Zancudo dijo a Borrascoso que no es un gato del Clan del Trueno de verdad. Ratolino se sorprende mucho al enterarse de eso y reacciona exageradamente, asumiendo que Borrascoso bien podría haber hecho trizas a Zancudo por insinuar aquello en su cara. Leoncillo se siente algo confundido, ya que en verdad el gato gris creció en el Clan del Río y también vivió con la Tribu de las Aguas Rápidas. Manto Polvoroso vuelve a llamar a Ratolino, y éste esconde a Leoncillo al fondo del hueco de la barrera, provocando que se le claven las espinas en el pelaje. El aprendiz dice que le pareció ver un ratón, y Manto Polvoroso lo manda a dormir. Cuando todos se retiran a sus guaridas, Leoncillo sale de su escondite y decide no arriesgarse a visitar a Glayito.
En cambio, regresa a la maternidad, donde se acurruca y se queda pensando en lo que dijo Ratolino. El cachorro reflexiona sobre si es importante o no pertenecer al Clan del Trueno, y supone que él nunca tuvo que preocuparse por ese asunto, aunque no todos los gatos tienen la misma suerte. Aún sorprendido de que Ratolino se tomara tan en serio el tema, Leoncillo concluye que, si Borrascoso y su pareja, Rivera, no son originarios del Clan del Trueno por completo pero aún así son guerreros leales, nada de lo demás debería importar.

Personajes[]

Principales[]

Secundarios[]

Mencionados[]

Lugares[]

Errores[]

Referencias y citaciones []

  1. 1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 1,5 Revelado en La mirada secreta, página 68
  2. 2,0 2,1 2,2 2,3 2,4 2,5 2,6 2,7 Revelado en La mirada secreta, página 70
  3. 3,0 3,1 3,2 3,3 3,4 3,5 Revelado en La mirada secreta, página 73
  4. 4,0 4,1 4,2 4,3 4,4 4,5 4,6 4,7 Revelado en La mirada secreta, página 69
  5. 5,0 5,1 5,2 Revelado en La mirada secreta, página 71
  6. 6,0 6,1 6,2 Revelado en La mirada secreta, página 72
  7. 7,0 7,1 7,2 7,3 Revelado en La mirada secreta, página 74
  8. 8,0 8,1 Revelado en La mirada secreta, página 75
  9. Revelado en las filiaciones de Antes de la tormenta
  10. Revelado en En territorio salvaje, página 209
  11. Revelado en Luz estelar, capítulo 4
  12. Revelado en El bosque de los secretos, página 205
  13. Revelado en El bosque de los secretos, capítulo 21


Capítulos de La mirada secreta
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