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Carrasquina notó que le temblaba la cola. ¡No era capaz de continuar! El dolor de su hermano le revolvía el estómago. Pero no podía permitir que alguno de los arañazos se infectara, y si iba a convertirse en curandera, tendría que acostumbrarse a tratar pacientes.

—Los pensamientos de Carrasquina al tratar a Leoncillo en La mirada secreta, página 81


El siguiente artículo contiene información detallada del capítulo 6 de La mirada secreta. Si estás buscando un resumen más corto del libro, por favor mira la cronología.

 Resumen del capítulo

PdV de Carrasquina

Carrasquina se revuelve en sueños, y despierta molesta, sintiendo unos pinchazos. Descubre a Leoncillo junto a ella, durmiendo con el pelaje revuelto y lleno de espinas. Carrasquina despierta a su hermano, indignada al darse cuenta de que éste ha salido de la maternidad. Leoncillo le explica que no podía dormir y salió a pasear por el claro. Su hermana le pregunta si quiere causar más problemas o hacer que no los nombren aprendices. Leoncillo le contesta que sólo lo vio Ratolino, quien no va a delatarlo. Carrasquina suspira, resignada por el comportamiento de su hermano, y decide buscar un emplaste en la guarida de Hojarasca Acuática, para que Leoncillo no se infecte las heridas al quitarse las espinas. A la cachorrita se le ocurre decir a la curandera que Leoncillo se clavó una espina en su lecho, y ordena a éste comenzar a quitárselas antes de que alguien lo descubra, teniendo cuidado de dejarlas lejos de Albinilla o Raposillo, los otros cachorros de la maternidad.
Mientras amanece, Carrasquina cruza rápidamente el claro hasta la guarida de Hojarasca Acuática, pero no encuentra a la curandera, sino a Glayito. Ella le explica que ha venido a buscar algo que evite que Leoncillo se infecte tras haberse clavado una espina. Su hermano le informa que Hojarasca Acuática salió, por lo que debería buscar por sí misma en la guarida. Recomienda la romaza, explicando que la curandera ha usado esa hierba para sus propias heridas. Carrasquina pregunta cómo es, y Glayito responde que tiene un olor fuerte. Guiado por el olfato, el cachorro señala unos montones de hierbas, a los que se acerca su hermana para seleccionar la romaza. Hojarasca Acuática aparece de repente en la guarida, y dice a Carrasquina que Glayito ya no necesita más tratamiento, sino descansar. La gatita negra explica que estaba allí porque quería llevar a Leoncillo algo con que tratar el rasguño de una espina. Sorprendida, la curandera ve la romaza a los pies de Carrasquina, y le pregunta cómo sabía que aquella hierba era la que había que usar en esos casos. Glayito, intentando ayudar a su hermana, declara que Carrasquina recordaba el olor de la hierba. Hojarasca Acuática le enseña cómo aplicarla, y le pregunta si necesita ayuda para atender a Leoncillo. La cachorrita decide ir sola, aunque cree que la curandera ha percibido que no le está contando toda la verdad.
Al salir de la guarida de Hojarasca Acuática, Carrasquina descubre que los gatos del campamento han empezado a despertarse y a bullir en actividad. Ve a Dalia fuera de la maternidad, cerca de donde están juntos Bayino, Ratolino y Zarpa Pinta; así como Carboncilla, Melosa y Rosellera. Cerca también ve a Acedera, Espinardo y Zancudo. Carrasquina regresa a la maternidad, donde la espera Fronda, lista para regañarla. La gatita explica que ha ido a buscar romaza para su hermano, que se ha clavado una espina, y se alivia al ver que Lencillo se ha quitado casi todas las espinas y se ha acicalado el pelaje para que parezca que nunca ha salido. Fronda, tras un pequeño reto, la deja pasar, donde Carrasquina quita a Leoncillo una espina que le quedó detrás de una oreja. Tras esto, atiende al cachorro dorado, mascando y aplicando la romaza como le enseñó Hojarasca Acuática, a pesar de la repugnancia que le causa la hierba. Leoncillo se queja, ya que le duele cuando su hermana aplica el jugo de romaza en sus cortes, y ella se asusta. Aún así, recuerda los consejos de Hojarasca Acuática y se obliga a continuar atendiendo a su hermano, teniendo en mente que le ahorrará problemas futuros, decidida a acostumbrarse a los retos propios de una curandera. Leoncillo le da las gracias a su hermana una vez que finaliza.
Fronda les permite salir al claro a tomar algo del montón de carne fresca. Fuera, Carrasquina escucha a Zarpa Pinta, Bayino y Ratolino conversar nerviosos sobre su evaluación. Carrasquina se dice que los tres hijos de Dalia pronto serán guerreros, ya que llevan entrenando un tiempo. Rivera aparece, dejando carne fresca en el montón, y aconsejando a Leoncillo comer despacio. Escuchando el acento de la gata montañesa, Carrasquina nota que Rivera tiene una voz más baja y extraña que los demás gatos del bosque. En eso, Melosa, desde la entrada del campamento, da la voz de alarma. Tormenta de Arena va hacia ella, sólo para regresar ambas escoltando a Ala de Mariposa, la curandera del Clan del Río, y su aprendiza, Blimosa. Al ver a la atigrada gris, Carrasquina recuerda que ya la conoce de una visita anterior, en la que Blimosa y Ala de Mariposa habían llevado a Hojarasca Acuática algo de nébeda del Clan del Río. La cachorrita negra tiene el recuerdo de haber preguntado a Blimosa en ese entonces cómo era pertenecer a otro clan, pero esta vez, Carrasquina planea preguntarle cómo convertirse en una aprendiza de curandera.
Tímidamente, la gatita se acerca a Blimosa para saludarla, y ésta la reconoce, devolviéndole el saludo alegremente. Carrasquina pregunta por qué han venido, y la aprendiza gris explica que ha tenido un sueño, y quiere que Hojarasca Acuática la ayude a interpretarlo. Carrasquina se pregunta por qué Ala de Mariposa no puede ayudar a su propia aprendiza, y Blimosa, avergonzada, explica que su mentora fue quien tuvo la idea de buscar consejo en el Clan del Trueno. Cuando la gatita negra le pregunta por su sueño, Blimosa declara que no puede revelarlo sin haber hablado antes con Hojarasca Acuática. Justo en ese momento, la curandera del Clan del Trueno aparece para invitar a las gatas visitantes a su guarida. Carrasquina se queda mirando, contemplando con ilusión cómo las tres desaparecen dentro de la guarida de la curandera. Leoncillo, junto a su hermana, la empuja suavemente, preguntándole qué le ocurre, y Carrasquina, dándose vuelta emocionada, expresa su deseo de convertirse en aprendiza de curandera.

Personajes

Principales

Secundarios

Mencionados

Lugares

Errores

  • Ratolino es descrito erróneamente como un gato de color tostado[3], cuando es un gato blanco y gris[9][10]; mientras que Bayino es descrito erróneamente como un gato blanco y gris[3], cuando es de color tostado[10].
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Referencias y citaciones 

  1. 1,0 1,1 1,2 Revelado en La mirada secreta, página 76
  2. 2,0 2,1 2,2 Revelado en La mirada secreta, página 78
  3. 3,0 3,1 3,2 3,3 3,4 3,5 3,6 3,7 3,8 Revelado en La mirada secreta, página 80
  4. 4,0 4,1 4,2 4,3 4,4 Revelado en La mirada secreta, página 82
  5. 5,0 5,1 5,2 5,3 5,4 Revelado en La mirada secreta, página 83
  6. 6,0 6,1 6,2 6,3 Revelado en La mirada secreta, página 84
  7. 7,0 7,1 7,2 7,3 7,4 Revelado en La mirada secreta, página 77
  8. Revelado en La mirada secreta, páginas 83-84
  9. Revelado en Crepúsculo, página 155
  10. 10,0 10,1 Revelado en las filiaciones de La mirada secreta


Capítulos de La mirada secreta
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